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21 de noviembre de 2015

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Los 10 Pecados capitales del proceso de paz en la Habana

Al cumplirse tres años de las negociaciones abiertas entre el Gobierno Nacional y las Farc, es preciso hacer un balance de las consecuencias que esas conversaciones le han traído al país.

Al cumplirse tres años de las negociaciones abiertas entre el Gobierno Nacional y las Farc, es preciso hacer un balance de las consecuencias que esas conversaciones le han traído al país.
(Ver Ahí fue cuando los guerrilleros del M-19 mataron a la mayoria de los magistrados: Humberto Murcia Ballén)
 
1. El Gobierno elevó al estatus de contraparte legítima y en condiciones de igualdad con el Estado en la mesa de conversaciones, a un grupo terrorista sin legitimidad social ni política.

2. Con ese grupo marginal se han estado negociando y acordando temas trascendentales de la agenda nacional, como el futuro del sector agrario, reformas políticas, la justicia y la política antinarcóticos. Es un atropello contra la democracia que esos temas se negocien con un grupo terrorista que es aborrecido por el pueblo colombiano.
(Ver No podemos condonar pecados morales, M-19 configura expectativas peligrosas: Álvaro Gómez Hurtado)

3. Los diálogos de paz conllevaron al desmonte de la política de Seguridad Democrática que debilitó sin precedentes a los grupos criminales y mejoró significativamente la seguridad en el país. La consecuencia ha sido el deterioro de la seguridad que es corroborado por las mismas cifras oficiales.

4. La negociación de la agenda nacional con el terrorismo y el deterioro de la seguridad han generado una gran incertidumbre que ha erosionado la confianza inversionista con negativos efectos para la economía nacional.
(Ver Temas básicos están ausentes del debate: Uribe Vélez sobre los diálogos en la Habana)
 
5. Los diálogos de paz se han desarrollado sobre la base de una igualación de la Fuerzas Armadas del Estado con el terrorismo, lo que ha ocasionado desestímulo, confusión y desmovilización en la Fuerza Pública.

6. Por exigencia de las Farc, el Gobierno ha decidido que la impunidad sea uno de los ingredientes de un acuerdo de paz. Para ello, hizo aprobar en el Congreso el Marco Jurídico para la Paz (que luego enmendó la Corte Constitucional); amplió los delitos conexos al delito político; creó una jurisdicción especial de justicia que incluye un tribunal escogido por los verdugos, y que garantiza que los responsables de crímenes atroces no paguen ni un solo día de cárcel.

7. En contravía del pueblo colombiano y pasando por encima de la Ley, el Gobierno otorgará curules en los cuerpos colegiados de la democracia a responsables de delitos de lesa humanidad y crímenes atroces.

8. Producto de la ambigüedad del Gobierno, el país iría hacia una paz armada, pues las Farc se niegan a desarmarse totalmente después de la firma del acuerdo de paz.

9. Con su silencio cómplice, el Gobierno ha aceptado que la inmensa fortuna de las Farc (señalado como el tercer grupo terrorista más rico del mundo) no sea entregada al Estado para la reparación de las víctimas de las acciones criminales de ese grupo.

(Ver Las verdades de Álvaro Uribe Vélez sobre los diálogos en la Habana que Santos busca ocultar)
 
10. Empeñado en demostrar que por su paz indigna está dispuesto a todo, el Gobierno violenta la Constitución y las leyes creando el engendro denominado “Congresito”, que en el más puro estilo chavista le otorga facultades legislativas al Presidente, y convoca un plebiscito cambiando las reglas del juego, escondiendo la impunidad y las otras concesiones al terrorismo, bajo el engañoso dilema de paz o guerra. 
Alfredo Rangel Suárez

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