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24 de septiembre de 2015

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Tierras, Fuerzas Militares y Constituyente puntos claves para alcanzar la Paz según las FARC

Los terroristas de las FARC por medio del portal web publican una columna de quien fue capturado por las autoridades d colombianas en 2007 por tener nexos con las FARC, se trata de Horacio Duque Giraldo quien deja ver que nada es tan fácil como parece frente a la paz.

Los terroristas de las FARC por medio del portal web publican una columna de quien fue capturado por las autoridades d colombianas en 2007 por tener nexos con las FARC, se trata de Horacio Duque Giraldo quien deja ver que nada es tan fácil como parece frente a la paz.

Duque Giraldo escribe la columna la trancisión a la paz, que aquí se transcribe no como apología al terrorismo sino como medio de información únicamente, los comentarios se encuentran en cursiva y no corresponden al artículo de Duque Giraldo:

El proceso de conversaciones de la Mesa de La Habana, entre el gobierno del Presidente Santos y las Farc, ha colocado a Colombia, con sus avances, en una transición política desde la violencia a la paz. Hoy, estamos ya haciendo una ruta para dejar atrás, definitivamente, el conflicto social y armado de casi 60 años. Las Farc piensan en construir un movimiento político apoyados en la construcción de nuevas realidades sociales a partir de una Asamblea Constituyente, las reformas institucionales, la erradicación del paramilitarismo, la seguridad para sus dirigentes, el tramite de los “asteriscos” y la refrendación popular de los consensos alcanzados.

Deja claro el escritor que el grupo terrorista busca la Asamblea Constituyente que ya había planteado anteriormente y que según las FARC, es esa Constitución el Acuerdo Final para la paz. 
(Ver El Acuerdo final de Paz es la Constitución que se emita de la Asamblea Constituyente con las FARC)

En la vida cotidiana de los colombianos, particularmente de aquellos ubicados en zonas de intenso conflicto armado, la violencia parece marchitarse como reflejo de la vigencia de la tregua unilateral determinada desde el 20 de julio por las Farc y de un desescalamiento reciproco que involucra a los contendientes de la guerra en el cese de hostilidades, el desminado y los ataques a la infraestructura energética. No se trata de algo absoluto. Aun persisten las violencias institucionales de los grupos dominantes en el Estado. La maquina gubernamental conserva inmodificada la cultura despótica del atropello y el ultraje a los grupos subordinados afectados por la carencia de espacios de organización sólidos en su resistencia frente al desmán crónico de las oligarquías locales. El fascismo muta desde su cuna original, se recrea y expresa con otras maneras para mantener a raya y fulminar a quien lo estorba desde la subalternidad campesina, obrera, indígena, afro o la militancia emancipatoria y liberadora. ¿Acaso no es ese el brutal mensaje de la captura de Feliciano Valencia, el líder nasa caucano, a quien integrantes del corrupto sistema judicial regional, representado en el Tribunal departamental, han condenado a 18 años de prisión por un reciente acto colectivo de rechazo a la violencia militar gubernamental que pretendía impedir el reclamo de las tierras ancestrales rapadas por poderosos terratenientes?

No se trata de un acontecimiento aislado. Se repetirá para recordarnos que la violencia persistirá como recurso esencial de poder de minorías sociales y políticas locales.

Aun así, la decisión de avanzar hacia la superación del conflicto es real. Superar la violencia requiere mucha paciencia e inteligencia para eludir la provocación de la ultraderecha, quien más ventaja saca con el uso de la fuerza.

Recientes avances en el trabajo de la Mesa de conversaciones de paz de La Habana, están indicando que el proceso se ubica en una transición política. ¿De qué transición se trata? Es la pregunta que conviene plantearse.

La transición como categoría analítica ha sido considerada a lo largo de los actuales diálogos. El gobierno aludió a una “justicia transicional” y en esos términos elaboró un Marco jurídico para la paz que no resultó adecuado a los requerimientos del Acuerdo especial para la terminación del conflicto que sirve de soporte a las conversaciones de paz. Su visión unilateral de las cosas jurídicas es lo que explica su irrelevancia. Hoy, con el funcionamiento de una sub comisión de expertos, hay señas de que surgen consensos en esa materia para cerrar así el prolongado debate del punto de las víctimas de la agenda temática.

Hacer uso de la transición como herramienta de análisis no implica excluir otras de mucho valor como el cambio, la ruptura y la revolución. Aunque en muchos casos no hay que olvidar que en las transiciones, además de la esfera política, hay que referirse a la económica, institucional o a aquélla otra que afecta a la organización del Estado, y cuya conjunción en algunos ámbitos espaciales ha sido caracterizado como de una revolución sin precedentes históricos.

El autor infiere que el inicio de la trancisión no requiere el fin de la revolución, es decir actuar terrorista, pero si requiere un cambio en la economía y las instituciones, cosa que claramente el gobierno colombiano ha negado que se esté negociando en Cuba ¿A quién creerle?

En el caso concreto que nos ocupa, la transición encaja en el modelo escogido para terminar la guerra civil nacional. Refleja unas correlaciones de fuerza y el sistema de consensos determinado para evacuar los ejes del litigio.

Su contenido material refleja, inicialmente, un recorrido entre la violencia y la paz. Un paso desde los escenarios densos de la violencia (concentración latifundista de la tierra, pobreza, miseria, ausencia de libertades democráticas, régimen autoritario, constreñimiento mediático, etc), hacia los ámbitos de la vigencia cierta y plena de los derechos fundamentales de las personas.

La delegación plenipotenciaria de la resistencia campesina revolucionaria en La Mesa de La Habana, ha expresado recientemente su disposición de avanzar en la organización de su acción política en los términos de “la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil,….. para abordar y discutir los procedimientos para el tránsito de organización alzada en armas a movimiento político abierto (http://bit.ly/1gDmNhe).”

Síntoma de la potencia alcanzada por el proceso. La voluntad de paz lo jalona, lo empuja, lo direcciona para dejar atrás la violencia, a la que se aferran los grupos de la ultraderecha más radicales porque saben que es el terreno apropiado de su auge y reproducción política.

Pero la transición a la paz es más que eso, con ser importante. Ella implica de manera inmediata asumir otros problemas álgidos. Me refiero a los siguientes:

Primero. Al compromiso del gobierno Nacional de revisar y adelantar las reformas y los ajustes institucionales necesarios para hacer frente a los retos de la construcción de la paz. Lo que, desde mi apreciación, implica una aproximación al tema del Estado y su papel en la construcción de la paz mediante reformas trascendentales que dejen atrás el modelo neoliberal de ajustes adelantados en las últimas décadas desde el ángulo de lo que se conoce como Nueva gestión pública. Acercamiento que debe asumir el debate sobre la naturaleza de las instituciones estatales y las tensiones que se derivan del choque de visiones contrapuestas alrededor de la organización del Estado y la administración pública.

Una vez más el autor deja ver que la denominada "Paz" va más allá de la foto propiciada por Raúl Castro entre Timochenko y Santos sino que requerirá de cambios institucionales, y por contexto, del modelo de estado.

Segundo. “Asumir el mandato de la Agenda para esclarecer el fenómeno del paramilitarismo, y lo que es más urgente para el futuro de la paz, su desarticulación, porque guerra sucia en el post acuerdo constituiría un contrasentido. Esa amenaza debe desmontarse si queremos la reconciliación”. Eliminar el paramilitarismo atrapa la reforma de las Fuerzas Armadas como dispositivo clave de la violencia. Los militares la adelantan a su manera, según datos recientes que dan cuenta de trabajos expertos. Sin embargo, no conviene el sesgo insinuado pues evade el consenso en la proyección de unos nuevos institutos armados para las épocas de paz y defensa de la integralidad territorial de la nación, función primordial de las mismas en la visión clásica. A los oficiales y expertos que tratan el tema de la reforma militar les conviene crear canales de comunicación e interacción con otras voces y opiniones; no solo tienen trascendencia las miradas desde lo que sucede o ha ocurrido en los ejércitos de los Estados Unidos o Chile, como lo planteo Pedro Javier Rojas Guevara, hace poco en una columna de El Tiempo (http://bit.ly/1V33qvr).

El Autor plantea otro punto que el gobierno ha negado que se esté negociando y son las Fuerzas Militares, acá el autor de la página de las FARC establece que es un punto esencial para la trancisión hacia la paz.

Tercero. “Retomar la discusión sobre “asteriscos” o asuntos cuya discusión fue postergada como por el ejemplo, el establecimiento de la cantidad de hectáreas que conformarán el Fondo de tierras, necesario para la ejecución de la Reforma Rural Integral, también es tiempo de sacar del refrigerador las 28 salvedades para airearlas y buscar consenso en torno a ellas”.

Las FARC hablan de asteriscos que han habido en la Mesa de la Habana como es el tema de tierras, donde sin duda estarán las Zonas de Reserva Campesina. Cabe aclarar que el texto es coherente con comunicados de las FARC donde establecen que estos temas con asteriscos deben tratarse en la Constituyente. (Ver El Acuerdo final de Paz es la Constitución que se emita de la Asamblea Constituyente con las FARC)

Cuarto. Determinar los procedimientos de legitimación de los consensos mediante su refrendación popular y la realización de una Constituyente soberana, que bien termine de asumirse con el debate propiciado por la reforma planteada con el Acto legislativo que pretende crear una Comisión legislativa y dar facultades de paz al Presidente de la Republica, pues son tantos sus vacios y sus potenciales inconsistencias, que el riesgo de su naufragio en el examen obvio de la Corte Constitucional puede hacerse una realidad en los meses venideros, una vez se surta su trámite en las Cámaras legislativas. No creo tanto en el fantasmal “golpe de Estado” sugerido por el delirante uribismo para distorsionar la propuesta del Presidente Santos, sino que es tal la maraña de intereses involucrados que de esa gestión no creo que salga algo positivo en el articulado, salvo un acuerdo nacional inclinado por la Constituyente como punto de corte y de partida para una nueva etapa histórica de Colombia.

Quinto. Implementar y ejecutar los consensos suficientes alcanzados de manera que se eviten engaños y frustraciones colectivas en el pueblo.

Éste parrafo sin duda hace referencia a la participación que ha dicho las FARC  que debe tener la sociedad civil en la Constituyente quienes según: 

Los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente serán escogidos por designación directa o mediante elección popular, según el caso.

Los miembros designados de manera directa corresponden a la banda terrorista. La designación directa se ejerce en representación de la totalidad de los terroristas, como reconocimiento y parte del tránsito al ejercicio pleno de la política, y en atención a las previsibles condiciones de asimetría en la competencia política. 

Los miembros escogidos mediante elección popular serán de dos tipos:

1) Los electos en circunscripciones especiales, las cuales serán creadas en reconocimiento de una historia de exclusión, segregación y abandono estatal, y de la asimetría en la competencia electoral. Las circunscripciones especiales se les concederán a las comunidades campesinas, indígenas y afro descendientes, a los trabajadores organizados, a las víctimas del conflicto, a las mujeres organizadas, a los estudiantes organizados, a la comunidad LGTBI, a los nacionales residentes, refugiados o exiliados en el exterior. Asimismo, a los militares retirados. 


2) Los demás miembros de la Asamblea serán escogidos a través de elección general y directa.
Sexto. En un plano más general, no resulta irrelevante abordar los desafíos que para la izquierda, el movimiento social y el campo de la oposición democrática, tiene la transición a la paz. A la izquierda le corresponde la mayor carga en la construcción de la misma. Hacerlo con solvencia quiere decir plantearse nuevas formas de organización, nuevos lenguajes, nuevos símbolos, nuevas maneras de relacionamiento con la multitud.


Sexto. En un plano más general, no resulta irrelevante abordar los desafíos que para la izquierda, el movimiento social y el campo de la oposición democrática, tiene la transición a la paz. A la izquierda le corresponde la mayor carga en la construcción de la misma. Hacerlo con solvencia quiere decir plantearse nuevas formas de organización, nuevos lenguajes, nuevos símbolos, nuevas maneras de relacionamiento con la multitud.

Nota. Grave la crisis de la salud en Cali y el Valle del Cauca. Las finanzas del emblemático Hospital Departamental no dan más. La única salida es la movilización ciudadana exigiendo prontas soluciones fiscales al gobierno en todos sus niveles, empezando por los Ministerios de Hacienda y Salud.

(Fin)

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