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15 de mayo de 2015

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Crónica de una impunidad anunciada

La elegibilidad ha sido un tema trascendental, en la mente de muchos reside el concepto constitucional del derecho a elegir y ser elegido, pero como todas las reglas generales, existen excepciones, una de ella es haber cometido delitos diferentes a los delitos culposos y a los considerados delitos políticos.

Por Juan Urrea 

La elegibilidad ha sido un tema trascendental, en la mente de muchos reside el concepto constitucional del derecho a elegir y ser elegido, pero como todas las reglas generales, existen excepciones, una de ella es haber cometido delitos diferentes a los delitos culposos y a los considerados delitos políticos.

La inhabilidad no es nueva, ya existía en la Constitución de 1886 y fue preservada hasta la de 1981. Ante el avance del constitucionalismo, la jurisprudencia y el derecho internacional los niños fueron cobijados por medio de diferentes garantías, tanto así, que la primera condena de la Corte penal internacional, fue en sanción y protección hacia los niños que habían sido reclutados por Thomas Lubanga.

Así pues, las declaraciones por parte del grupo terrorista de las FARC asegurando que continuarían reclutando menores de edad no son más que una clara lesión a la humanidad; Colombia no ha sido indiferente ante los derechos de los niños tan solo en la ley 12 de 1991 se estableció una serie de garantías para los menores de edad y no por capricho, pues ya algunos argumentarán que no reconocen el sistema jurídico colombiano, sino por tratados y acuerdos de las naciones.

Hizo mal el presidente Santos y los tan cuestionados garantes internacionales al no haber exigido antes de iniciar diálogos con el grupo terrorista de las FARC la liberación de todos los menores de edad que están reclutados por esa banda criminal y como muestra de voluntad de paz la decisión de permitir que quienes fueron reclutados desde niños pudieran desertar si a bien lo consideraban. Según “Como corderos entre lobos” por Natalia Springer, el 51,14% de los combatientes adultos de las FARC ingresó a las filas de este grupo criminal siendo niño.

El reclutamiento de niños no es tema flojo, en la justicia ordinaria crímenes contra menores no tienen probabilidad de rebaja de penas, así pues la justicia transicional no podría saltarse los estándares nacionales e internacionales en el juzgamiento de los reclutadores de las FARC con la bandera de en pro de la paz. Ello sin contar con la molesta, para los “amigos de la paz”, carta de la fiscal Fatou Bensouda donde le recordaba al fiscal Montealegre que el reclutamiento y las masacres de niños no pueden ser objeto ni amnistía y además pone en la palestra pública el tema de la genuinidad de la pena que a modo de eiségesis habrá que preguntarse ¿Será genuina una pena de 8 años de cárcel para los reclutadores de niños según la CPI?

Y para aquellos que ya responden que en el proceso con los criminales autodenominados Autodefensas de Colombia hubo impunidad y penas de 8 años habrá que recordarles que no fueron cobijados por el Tratado de Roma pues éste solo empezó a regir desde el 2009, y claro, las FARC como estructura, tampoco quiso como en el 91, apostarle a un proceso de paz y reinserción.

Es fácil hacer poemas en pro de la impunidad sobre el reclutamiento y las bondades de esa impunidad hacía la paz, es más, dar entrevistas como Santos y otros donde dicen que prefieren ver a Timochenko legislando y demás, pero no será fácil eximir a las FARC y defender la postura de éste gobierno y la fiscalía de brindarle impunidad o media impunidad a las FARC.

AD: “Y aunque se trataba de la muerte de un terrorista peligroso, las circunstancias no eran una contribución a nuestro objetivo fundamental” dijo Uribe Vélez en su libro sobre el caso Iván Rios, para aquellos que siembran cizaña en la verdad.

Articulo originalmente publicado en Con la Oreja Roja

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