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5 de marzo de 2015

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La rebelión de los abusadores

Hace apenas un mes, nos enteramos por la prensa sobre el horrendo asesinato de cuatro niños en Florencia (Caquetá). De este hecho podemos recordar varios hechos que provocan preocupación


Por Jaime Eduardo Botero Gómez

Hace apenas un mes, nos enteramos por la prensa sobre el horrendo asesinato de cuatro niños en Florencia (Caquetá). De este hecho podemos recordar varios hechos que provocan preocupación: Apenas unas horas después del execrable crimen, el Fiscal Eduardo Montealegre se apresuró a decir que estaba descartada la participación de las Farc en este hecho; un par de días después, el presidente Santos “dio la orden” y un fijó plazo perentorio para resolver el crimen. La policía cumplió con ese plazo del Presidente con un despliegue mediático sin precedentes. En un nuevo acto teatral el gobierno se felicitó este triunfo de la justicia contra la delincuencia.


El Fiscal anunció 60 años de cárcel para cada uno de los culpables, once antisociales en total, algo que celebró Colombia entera, incluido quien escribe esta nota. Sin embargo, después de quince días en los que los noticieros ocuparon la mitad de su espacio para hablar de estos hechos y de los avances de la investigación, ocurrió algo inesperado, un medio radial mencionó que la madre de los niños era una desmovilizada de las Farc y que esta había sido una venganza por no entregar a sus hijos a las filas de esta organización. Según la versión, el jefe fariano de esta zona es uno de los negociadores que hoy está en Cuba. Como por arte de magia el tema fue tapado, ningún medio volvió a hablar del tema, todos se callaron y nadie, ni la policía, se atrevió a desafiar la orden del Fiscal que había anunciado que los autores no eran las Farc.

Así como los medios se ocupan de ciertos hechos, por orden el gobierno, se tapan algunos otros. Es claro que existe una campaña, para lavar la cara a las Farc, orquestada por el gobierno, amplificada desde La Habana, donde para congraciarse con los guerrilleros negociadores, se apoyan los argumentos “ingeniosos” y cínicos de los miembros negociadores del grupo guerrillero. Por estos días el argumento es que Ellos no han reclutado niños, que solamente han “recibido” niños huérfanos víctimas de masacres de los paramilitares o del Estado, que los acogen, los protegen y les dan educación. Es decir son una especie de orfanato o mejor dicho, el reemplazo del Instituto de Bienestar Familiar. Realmente se burlan de nosotros, uno no puede creer el despliegue que dan los noticieros a todas estas declaraciones cínicas y burlescas.

Se encuentra uno columnas de opinadores haciendo eco a esa campaña del gobierno, se ocupan igualmente en disminuir la responsabilidad de las Farc y desviar la culpa a la “sociedad”. Leía yo, hace un mes, la columna de Yolanda Reyes, en El Tiempo -¿Cuándo se acaba la infancia? 16-02-2015-. Esta señora, después de describir los horrores que viven los niños en la guerra, menciona que los niños se enrolan “voluntariamente” y al final sugiere que la culpa no es de las Farc sino del Estado y de la sociedad.

Lo que no podemos aceptar los colombianos, es que en nombre de la paz nos olvidemos de estos crímenes atroces, cometidos en forma sistemática contra la niñez campesina de Colombia. No podemos apoyar argumentos como que no pagarán cárcel porque los guerrilleros estaban ejerciendo su “derecho a la rebelión”. ¿Creen ustedes que en el derecho a la rebelión esta el abusar, esclavizar, torturar y asesinar niños?

En un artículo que leía esta semana, de Diana Duque, se describe con la mayor crudeza el caso de una niña de 13 años que fue “enjuiciada y condenada a muerte” por las Farc. A Olguita, la niña en cuestión, la amarraron, la desnudaron, la torturaron, la ataron por el cuello con varias cuerdas y la asesinaron. Como producto de su miedo tuvo una profusa diarrea y su menstruación completaba un espectáculo estremecedor. Las cuerdas anudadas a su cuello fueron haladas por diferentes guerrilleros, en direcciones distintas, hasta que la niña perdió su inocente vida. ¿Rebelión? No me digan! Indignación produce el escuchar esta y otras miles de historias que hay sobre los niños y niñas en manos de las Farc. Indignación se siente cada que Santos pide impunidad para estos bárbaros. ¡No hay derecho!

No podemos creer que Santos siga explorando fórmulas para obligar a la Corte Penal Internacional para que no intervenga en Colombia si se decreta impunidad para las Farc en el proceso de paz. Su reciente viaje a España fue para conseguir apoyo del gobierno español y se interceda ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y este a su vez presione a la Corte. Ahora entendemos las razones que tuvo Santos para apoyar al gobierno venezolano en su aspiración para llegar al Consejo de Seguridad, tenía la misma finalidad, trabajar una una estrategia para presionar a la Corte.

El reclutamiento de niños jamás podrá considerarse voluntario, es una forma de esclavitud y si ello se le agrega que los niños son abusados sexualmente, fisicamente, obligados a matar, significa la destrucción anímica y moral de un ser humano. Hacer todo esto en forma sistemática (según estadísticas el 40% de las Farc son niños) significa un crimen de lesa humanidad.

¿Donde están los que piden cadena perpetua o pena de muerte para quienes provocan el maltrato infantil o el abuso de menores? ¿porque no dicen nada al respecto de estos crímenes horrendos? Creo que Colombia sufre de la enfermedad de la doble moral.

@Jebotero, Marzo 4 de 2015 .

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