Top Ad 728x90

5 de marzo de 2015

,

Cargamentos de armas que obscurecen el proceso de paz

¿Por qué la Fiscalía de Colombia se empeña en ocultar la información acerca del misterioso “barco chino” que las autoridades detuvieron en Cartagena el 28 de febrero pasado tras descubrir que llevaba en sus bodegas artillería pesada y explosivos que no figuraban en sus papeles de navegación?

China cargamento farc cuba.jpg

Por Eduardo Mackenzie


¿Por qué la Fiscalía de Colombia se empeña en ocultar la información acerca del misterioso “barco chino” que las autoridades detuvieron en Cartagena el 28 de febrero pasado tras descubrir que llevaba en sus bodegas artillería pesada y explosivos que no figuraban en sus papeles de navegación?


Según el diario El Universal, el argumento de la Fiscalía es que todo lo relacionado con ese barco es un “asunto de índole diplomático”. ¿Diplomático? ¿Ante qué Estado o qué Estados? La fiscalía no explica nada. Un barco que llega a un puerto colombiano cargado ilegalmente de armas de guerra, que probablemente iban a ser descargadas discretamente en Mamonal, Cartagena, y que iba a llegar después a Barranquilla, no puede jamás ser visto como un “asunto diplomático”. ¿Qué países están involucrados en ese escándalo? ¿Que oculta la Fiscalía?

¿Por qué la Policía nacional colombiana, así como la Armada y el Ministerio de Defensa, tampoco quieren confirmar nada acerca de ese misterioso navío? ¿Por qué el matutino El Tiempo guarda silencio sobre los detalles más importantes del asunto?

La foto que publicó inicialmente El Universal mostraba la popa de un carguero de tipo medio: el “Ocean Freedom”. Al día siguiente, el mismo diario afirmó que el barco detenido era un enorme portacontenedores de 28.451 toneladas que se llama “Da Dan Xia”, pero ni su imagen, ni su contextura, ni su nombre coinciden con el “Ocean Freedom”. El navío detenido transportaba ilegalmente, según ese diario, dos millones de fulminantes, 3.000 casquillos para la construcción de cañones de artillería, 99 núcleos de proyectil y 100 toneladas de pólvora negra. Todo eso estaba en catorce contenedores ocultos tras material cerealero.

Todo indica que, además, el “Da Dan Xiua” trató de huir del puerto tras verse descubierto pero que fue inmovilizado por las autoridades y hoy se encuentra no en el puerto sino “en medio de la bahía de Cartagena”, según El Universal. Otra información dice que el capitán del carguero chino fue detenido. Pero la Fiscalía no ha dicho el nombre de ese individuo.

El diario cartagenero explicó el 3 de marzo: “Al parecer, las primeras informaciones que señalaron la partida del buque de carga obedecen al desatraque de la embarcación del Puerto de Mamonal, sin embargo, el moderno portacontenedores (…) fondeó en la bahía mientras, según algunas fuentes, las autoridades continúan investigando el caso, luego de que al parecer se descubriera un cargamento de pólvora y armas de asalto en su interior; información que no ha sido confirmada por la Policía, Armada, Fiscalía o Ministerio de Defensa.”

Ante el silencio oficial, la prensa de Cartagena se siente desautorizada e impulsada a emitir hipótesis: “Extraoficialmente se conoció que la embarcación transportaría un total de 14 contenedores con abundante material bélico sin la documentación correspondiente para ser transportada. El destino del buque sería Cuba, país que supuestamente habría comprado esta artillería al gobierno de China; sin embargo, todas estas son especulaciones que se han generado por el silencio con el que las autoridades colombianas decidieron manejar el tema.”

¿Si ese barco llevaba material militar “comprado por Cuba” por qué transportaba esas armas de manera ilegal? ¿Por qué ese barco tenía que hacer escala en dos puertos colombianos? ¿Qué pensará de eso Bernard Aronson? ¿El presidente Juan Manuel Santos no le debe una explicación al país al respecto?

La ubicación real del carguero chino es también una mera hipótesis pues los periodistas no pudieron acercarse de nuevo al barco. El Universal se limitó a transcribir, el 3 de marzo, la posición de ese barco que dá un organismo llamado Marine Traffic, descrito por ese matutino como “un portal de control marítimo que registra en tiempo real la posición y trayectoria de las embarcaciones activas alrededor del mundo”.

Este incidente en Cartagena recuerda otro, en julio del 2013, en el que un barco de bandera norcoreana que venía de Cuba, y navegaba hacia el sur de Colombia, fue inmovilizado en Panamá por razones idénticas: transportaba material bélico (hasta había un avión de combate ruso desarmado, con su respectivo combustible) sin que la tripulación pudiera presentar documentación legal al respecto.

Mientras ocurría lo de Cartagena, las autoridades de Ecuador capturaban en aguas del Océano Pacífico una lancha en fibra de vidrio cargada de granadas, municiones de diferente calibre y otro tipo de material bélico escondido en 17 cartones protegidos por plásticos. Según Diego Fuentes, vice ministro ecuatoriano del Interior, el operativo se apoderó de “gran cantidad de material bélico antiaéreo que supuestamente estaría siendo trasladado hasta el frente 29 de las Farc”.

Horas después, en la provincia de Esmeraldas, la Policía y la Fuerza Naval ecuatoriana capturaron a dos individuos que estaban relacionados con ese cargamento. Una colombiana, Adela T. fue detenida, así como el ecuatoriano Freddy Livingston quien portaba una pistola Browing calibre 9 milímetros, dos granadas y municiones. En total, los ecuatorianos decomisaron, según el ministerio del Interior, “19.463 municiones calibre 7.62 milímetros, 2.972 municiones calibre 2.22 milímetros, 399 unidades punto 50 milímetros anti aéreo, tres cartuchos carga múltiple de calibre 16, dos culatas metálicas, y 16 granadas tipo piña, dos motores fuera de borda Yamaha 40 y dos teléfonos celulares”.

Ahora se entiende muy bien por qué las Farc urgen al presidente Juan Manuel Santos para que ordene a las Fuerzas Armadas retirarse de todos los teatros de operaciones. El tráfico de armas y explosivos está más alto que nunca, hasta el punto de que los aliados de las Farc tratan desesperadamente de acelerar la llegada de esos cargamentos por las fronteras, por el norte y por el sur del país. Lo que las Farc llaman “cese al fuego bilateral” servirá para multiplicar esos tráficos ilegales y mortíferos.

Dejar al país a la merced de esa banda repotenciada en su capacidad militar y capaz de “orientar” la ciudadanía a punta de terror antes de que ésta pueda expresarse en un referendo, es la prioridad de Timochenko y de sus cómplices protegidos por Cuba.

Mientras Santos estaba en España perorando a favor del “proceso de paz”, y diciendo que las Farc tienen una actitud leal y constructiva, y pidiéndole a Washington que no pida la cabeza de los jefes narcoterroristas cuando se firme “la paz”, las autoridades de Colombia y Ecuador capturaban y descubrían nuevos tráficos de armas en Cartagena y en la frontera sur. Tales acciones afectan sensiblemente la propaganda oficial sobre las bondades del “proceso de paz” y sobre el utópico “postconflicto” sobre el cual algunos están construyendo castillos en el aire. ¿A eso se debe el silencio del cada vez más impopular régimen santista?

Top Ad 728x90