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19 de febrero de 2015

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Centro Democrático en Washington

La política no es sólo local, los partidos modernos tienen el deber de conectarse con el mundo y transmitir sus principios, visiones y posturas con el mundo. En este sentido, hemos

Por Federico Hoyos S.

"Lo que pasa en Colombia merece ser llevado al debate internacional."

La política no es sólo local, los partidos modernos tienen el deber de conectarse con el mundo y transmitir sus principios, visiones y posturas con el mundo. En este sentido, hemos decidido asumir esta tarea, iniciando una gira por varios países, conscientes de que lo que pasa en Colombia merece ser llevado al debate internacional.

Podríamos resumir los propósitos del viaje de la delegación del Centro Democrático a Washington en tres puntos. Primero: Hacer una visita protocolaria al recién posesionado congreso de Estados Unidos. Segundo: Presentar ante los partidos políticos norteamericanos y centros de pensamiento al Centro Democrático y tercero, dialogar sobre nuestras preocupaciones y observaciones al proceso de paz y la actual situación política y económica de Colombia.

El viaje a Washington fue intenso, al estilo del presidente Uribe. No había momento desaprovechado para hablar con alguna figura influyente del congreso, medio de comunicación o simplemente para analizar la situación política de Colombia. La presencia del director de Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, al igual que la de la senadora Paloma Valencia, enriquecieron el debate y exposición ante legisladores, académicos y periodistas sobre nuestra visión de los diálogos en La Habana y los consiguientes retos de la democracia colombiana en el marco de los diálogos de paz.

En nuestra primera gira internacional descubrimos lo siguiente: Diferentes sectores del congreso y la academia norteamericana se quedaron con la imagen de la Colombia de 2010. Muchos de los personajes con quienes dialogamos, no estaban informados sobre el drástico cambio en políticas del actual gobierno, ni tampoco de la honda división política por la que atraviesa el país. Como lo dijo un congresista con quien hablamos: “Buena parte del congreso de los Estados Unidos no se entera de lo que pasa más allá del sur de Texas”.

En este mismo sentido, nos enteramos de la desinformación que hay respecto al proceso de paz. Varios de nuestros anfitriones expresaron que además de saber que había diálogos entre el gobierno de Colombia y el grupo ilegal FARC, no conocían detalles sobre temas como la conexidad del delito político con el narcotráfico, la participación en política para miembros de dicha organización y el acuerdo inicial para la “dejación” y no entrega de armas al Estado. Tampoco conocían nuestros interlocutores, sobre la cascada de epítetos que han caído sobre el Centro Democrático como “enemigos de la paz”, “extrema derecha”, “fascistas” y otros más. Asuntos que sorprenden puesto que ni en Colombia ni en Estados Unidos se entiende que el partido democrático que obtuvo casi la mitad de los votos en la última elección presidencial, sea descalificado e ignorado en sus posturas y recomendaciones como sucede en el actual proceso de paz.

En cuanto a la llegada del presidente Uribe al Capitolio, sorprendió el afecto, admiración y deferencia con que fue recibido por legisladores de ambos partidos. Todos coincidían en que él es el hombre que le cambió la cara a Colombia y el aliado en quien Estados Unidos encontró mayor apoyo en la región. Como es costumbre en sus visitas, miembros de los equipos de trabajo de congresistas, legisladores e incluso hombres de seguridad del Congreso de nacionalidad colombiana, pedían fotos con él. Al ver esto, reflexionaba en mi interior la ironía de que Uribe sea recibido como un héroe en un congreso extranjero, mientras en el de Colombia sea faltado al respeto por algunos.

Descubrí en este viaje que Uribe es un líder de trascendencia internacional que pasará a la historia y que no sólo es modelo e inspiración para colombianos sino también para extranjeros. Descubrí también que la bandera de Colombia con el logo de la paz del actual gobierno que reposa en los escritorios de varios de los congresistas con quienes nos reunimos, no representa más que un souvenir artesanal que les recuerda a legisladores de ambos partidos, el país que ayudaron a salvar del colapso durante los años de Uribe y no un proceso de paz frente al cual hay desconocimiento en Estados Unidos y todo tipo de interrogantes en Colombia.

Kienyke.com, bogotá, febrero 18 de 2015.

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