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17 de enero de 2015

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Libertad de expresión y terrorismo

Con lo sucedido la semana pasada en Francia, se ha desatado una discusión sobre la libertad de expresión, pues el asesinato en el semanario satírico Charlie Hebdo

Por Diego Mora Ariza

Con lo sucedido la semana pasada en Francia, se ha desatado una discusión sobre la libertad de expresión, pues el asesinato en el semanario satírico Charlie Hebdo fue considerado como un ataque a esa libertad de la que gozamos, por derecho, todos los seres humanos, sin importar nuestro credo, raza, nacionalidad o lo que sea. Obviamente, en algunos países controlados por regímenes esto no se cumple a cabalidad, pero digamos que en el planeta es algo de lo que la mayoría puede hacer uso, incluso a través de caricaturas que puedan resultar ofensivas para ciertas personas.

Tengo claro algo que desde muy pequeño me enseñaron, que mis derechos terminan donde empiezan los de las otras personas. Es una regla básica que se debe cumplir, porque todo en la vida tiene un límite, incluso los derechos consagrados en las constituciones o en la Declaración Universal, así que no se debe transgredir esa frontera, por mucha libertad que tengamos.

Y el derecho a expresarnos no está exento de esta regla. Podemos hacerlo en cualquier momento y a través de los canales que tengamos disponibles para ello, pero siempre se debe mantener el respeto por los posibles receptores de nuestro mensaje. ¿Se imaginan ustedes cómo estaría este mundo si no existieran ciertos límites? Si con ellos vigentes estamos como estamos, es inimaginable lo que estaríamos viviendo de no tenerlos.

El mundo, coyuntural como le gusta, se volcó a apoyar al pueblo francés, a resaltar la libertad de expresión y a apoyar su persecución al terrorismo. Fuimos testigos, de nuevo en vivo y en directo (al mejor estilo de la guerra en Irak), del cerco a los dos criminales que asesinaron trece personas, sabíamos cómo acabaría la entrada de la policía a la imprenta en la que se refugiaron pero igual seguimos atentos el desarrollo de la operación, que fue todo un éxito. Y es que al terrorismo se le combate de frente y sin titubeos, Francia y la comunidad internacional lo dejaron claro, porque la amenaza que representan los grupos extremistas, cualquiera de ellos, es real y no permite un pestañeo.

Y quedó claro el compromiso mundial para enfrentar al terrorismo (seguridad colectiva), pero ¿y la discusión sobre la libertad de expresión? ¿Dónde y para dónde va? ¿Puede una revista o un periódico publicar contenido que resulte ofensivo para un sector de la sociedad haciendo uso del derecho a expresarse libremente? Sé que es un debate complejo e infinito, pero hay que seguirlo dando para que no olvidemos que cualquier ámbito de la vida, como ya mencionamos, tiene un límite, incluso la libertad.

Por último: derechos y deberes, tan sencillos de entender y aplicar, están ahí pero muchos los recuerdan solo cuando les conviene, sobre todo los primeros. Esta coyuntura en Francia, y que es mundial al fin y al cabo, los pone sobre el papel para que el ser humano entienda (ojalá lo haga de una vez por todas) que no existen los unos sin los otros y que ambos son obligatorios, no opcionales.

@DiegoMorita, En 500 Palabras


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