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15 de enero de 2015

Feliz año, Juanpa

Yéndole bien a Juanpa nos va bien a todos. Lo dijo Perogrullo. Pero no sube bien la cuesta el que no sabe lo empinada que la tiene.

Juanpa
Por Fernando Londoño H.

Yéndole bien a Juanpa nos va bien a todos. Lo dijo Perogrullo. Pero no sube bien la cuesta el que no sabe lo empinada que la tiene.

Lo primero que se divisa al contemplarla es que acabada la bonanza petrolera y carbonera, le vamos a preguntar qué hizo con ella. Nunca tuvo Colombia situación tan holgada como la que le regaló el destino a nuestro Juanpa. Miremos el tamaño de ese regalo providencial, antes de pedirle explicaciones.

Entre tantas cosas maravillosas, Uribe le dejó a nuestro Presidente una capacidad instalada para producir un millón de barriles por día. Le regalamos la porción adicional y las altísimas probabilidades de mejorarla si se la manejaba bien. Pero dejemos la cosa en el millón, que debe multiplicarse por un precio de cien dólares la unidad para medir el revuelto, como decimos los campesinos. Tampoco contaremos los amplios períodos en que el WTI sobrepasó los cien dólares. Estamos en plan de generosos y comprensivos.

Pues un millón por cien valen cien millones y como el año tiene trescientos sesenta y cinco de ellos, llegamos a los treinta y seis mil millones de dólares que nos cayeron del cielo. Que no llegaron solos. Porque el carbón marcó cifras muy altas, en cuyo detalle tampoco nos entretenemos.

Dejemos las cosas en que el país recibió en cada uno de estos cuatro años cuarenta mil millones de dólares de regalo, parte gracias al juicio de Uribe y parte a las circunstancias internacionales. Nunca tuvimos tanto. Y por mucho rato nunca tendremos algo parecido.

Cuarenta mil millones de dólares se aproximan a ochenta billones de pesos, de los que se convierten para el Gobierno en una rentica de más de cincuenta billones de pesos anuales. Otra vez exageramos el castigo para no disgustar a Juanpa con cicaterías. ¿A dónde fue semejante capital? Por supuesto que no a construir carreteras, como que solo ahora se licitan y se averigua con qué se harán. Ni en cárceles, diría algún gracioso. Ni en hospitales, que no hay uno nuevo, ni rehabilitado siquiera. Ni a escuelas ni a casitas regaladas. Ni a dotar las Fuerzas Militares, ni a construir reservorios para prevenir los veranos, ni a mejorar los ríos. ¿Dónde está nuestra platica, Juanpa? Pues que se ha ido en mermelada, cargos innecesarios, corrupción y despilfarro para sintetizar. No le van a ir fáciles las cosas a nuestro amigo, por lo que dice con el tema.

Pero como se acostumbró a la bonanza, no se preparó para las vacas flacas. Y sobre gastos ya prometidos, se le viene un hueco fiscal de más de veinte billones para el 2015. Si medio acabó con el país con la reformita que acaba de sacar a pupitrazos, para ordeñar la vaquita por doce y medio, los vente billones adicionales no lo dejarán dormir. Y no porque le preocupe el país, que eso no desvela a Juanpa. Porque lo van a llamar de todas partes todos los paniaguados de los partidos que no tienen más designio que el del buen ordeñador. Malas lealtades para la escasez te aguardan, querido Juanpa.

No has resuelto en meses el problema de los sueldos de la justicia, que por supuesto no es lo ismo que la justicia. Pero ni siquiera el comienzo. En un sitio donde el desprestigio del poder judicial solo compite con el de los asesinos de las Farc, al jefe no le aguardan horas serenas.

La ministra de Educación necesita billones para garantizar la jornada doble, con desayuno y almuercito para todos los niños pobres. Y no hay un peso. Pero lo prometiste, Juanpa, ¿te acuerdas?

Se vino encima el verano y no has construido un pozo para sacar agua ni un reservorio para conservarla. Y la gente con sed no suele ser paciente, Juanpa querido.

Ya dijimos que no hay un hospital nuevo. Los que no faltan, en grandes cantidades, son los enfermos. ¡Y no has podido resolver siquiera el problema de las niñas de El Carmen de Bolívar, ni el del chikunguña! Lo que aguarda es mucho más que eso.

Las universidades de garaje tienen en ascuas decenas de miles de estudiantes, y por cada estudiante dos padres de familia que se preguntan cómo se ha dado licencia de universidades a empresas buenas solo para cobrar y producir cartones inútiles. No sabemos si has tenido tiempo para pensar un minuto en semejante problemazo, amigo Juanpa.

Tus vecinos y amigos naufragaron. Si nos preguntas cuál está peor, diríamos que no es Fidel Castro, porque tiene la ventaja, según parece, de haberse muerto.

¡Ah! Y se nos olvidaba que tienes una cáfila de bandidos esperando que les entregues el país. Y tú, dichoso de hacerlo. Pero somos como cuarenta y siete millones los que no rabiamos de gusto con la idea…

Felicidades, Juanpa.

Las2orillas.co, enero 12 de 2015.

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