Top Ad 728x90

20 de enero de 2015

,

El gran Caguán

A pesar de estar frescos los sucesos acaecidos en Francia, que condujeron a una respuesta inequívoca contra el terrorismo que debe ser ejemplo para todo el mundo, en Colombia marchamos a contracorriente y sigue en firme la entrega del país a sus peores victimarios.

Caguan Pastrana y terroristas de las FARC
Por Saúl Hernández B. 

A pesar de estar frescos los sucesos acaecidos en Francia, que condujeron a una respuesta inequívoca contra el terrorismo que debe ser ejemplo para todo el mundo, en Colombia marchamos a contracorriente y sigue en firme la entrega del país a sus peores victimarios.

Y es que aunque Santos ha venido señalando —de dientes para afuera— los riesgos que acarrea el otorgamiento de un cese bilateral al fuego, la verdad es que se muere de ganas de concederlo como ha venido haciéndolo con todas las exigencias que los criminales de las Farc han hecho en la mesa de La Habana.

Para eso es que se ejecutó la ‘operación Papaya’ del general Alzate, y para eso es que las Farc arreciaron sus ataques terroristas durante dos años contra la infraestructura física, la Fuerza Pública y la población civil mientras la respuesta del Estado se mostraba tímida con el fin de ambientar el discurso de la imposibilidad de derrotar a los terroristas y la necesidad de llegar a un cese bilateral que la guerrilla pone en términos de “armisticio”, como tratándose de una ‘parte’ en todo igual al Estado.

En realidad, el cese bilateral al fuego se viene practicando hace rato, hace meses ya. El Gobierno niega haber prohibido los bombardeos aéreos contra objetivos de alto valor, pero ¿cuándo fue el último bombardeo de la Fuerza Aérea contra las Farc? Si bien la guerrilla denunció bombardeos durante el supuesto secuestro del general Alzate y, recientemente, en comunicados donde chantajeaba con el levantamiento del cese unilateral, no hemos tenido evidencias de ello en mucho tiempo, acaso más de un año.

La Fuerza Aérea llegó a ser fundamental en la lucha contra estas agrupaciones terroristas, cambiando la correlación de fuerzas de la confrontación. A menudo se informaba de los éxitos alcanzados y se divulgaba el material registrado en video, pero eso ya es historia. La FAC está dedicada más a la aviación civil que a la militar; se convirtió en dirección de transportes de las altas dignidades del Estado y las Fuerzas Militares, y en puente aéreo para terroristas entre Bogotá y La Habana.

No se equivocan quienes afirman que hoy sí hay un cese unilateral pero del gobierno de Santos, no de las Farc. La guerrilla ha detenido su arremetida a cambio de no ser atacada por las fuerzas legítimamente constituidas, chantaje que ha enviado al Ejército a los cuarteles mientras la guerrilla mantiene su presencia criminal en vastas extensiones del territorio nacional, donde persiste en sus tareas delictivas como el tráfico de narcóticos, la extorsión, el reclutamiento de menores y demás.

Lógicamente, el quid del asunto es si el cese bilateral debe darse antes de la firma de un acuerdo con las Farc, o después. Y la respuesta parece obvia: un cese bilateral establecido antes del acuerdo final, convierte al país en un inmenso Caguán y nos devuelve tres lustros al momento en que las Farc usaron el área desmilitarizada para incrementar sus actividades delictivas y fortalecerse militarmente. ¿Qué garantía tenemos de que esta vez no están —y lo están, sin duda— haciendo lo mismo?

La negociación ha tomado dos años largos para tramitar a medias tres puntos. Faltan dos puntos por negociar y hay que volver atrás sobre las 28 salvedades que han quedado en el camino, así como sobre ese preámbulo del acuerdo general, que trata de lo divino y lo humano. Como si fuera poco, las Farc no darán su brazo a torcer en lo referente a la impunidad y a su participación en política. Además, en cuanto al mecanismo para avalar los acuerdos, persisten en su rechazo del referendo y reclaman una constituyente.

Un cese bilateral sin verificación por parte de organizaciones de entero crédito, es simplemente absurdo. Y, para ello, sería condición sine qua non que los criminales se concentren en uno o varios sitios bajo vigilancia de los veedores. ¿Hay alguien que crea seriamente que las Farc están dispuestas a dar ese paso? En cambio, Santos sí está dispuesto a cualquier genuflexión con tal de lograr una firma este año, incluso a convertir a Colombia en un gran Caguán.




El Mundo, 19/01/2015

Top Ad 728x90