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20 de enero de 2015

El final está cerca

La caída monumental que hemos visto en el precio internacional del petróleo en los últimos meses no se la esperaba nadie en el mercado, y el que diga lo contrario falta a la verdad.

Nicolás Maduro caida del petroleo
Por Alberto J. Bernal-León

La caída monumental que hemos visto en el precio internacional del petróleo en los últimos meses no se la esperaba nadie en el mercado, y el que diga lo contrario falta a la verdad. Solo basta mirar la curva “forward” del petróleo a eso de octubre del año pasado para constatar que los mercados no estaban esperando ver ningún ajuste material en los precios del crudo. Pero como todo en esta vida, sucedió, porque tenía que suceder... Ahora, lo relevante acá, mirando la cosa desde el lado positivo, es que la monumental caída de los precios del petróleo que hemos visto está poniendo en una situación de estrechez sin precedente a muchos de los gobiernos populistas del mundo, entre ellos Venezuela y Ecuador. Y esa es una excelente noticia para las futuras generaciones. Como decía Miguel Gómez Martínez en una reciente columna en el diario Portafolio, todo parece indicar que Venezuela va a pasar a la historia como una de las mayores y más tristes catástrofes económicas y sociales de la humanidad.


Me dejó pasmado el otro día ver un video en youtube que muestra como una turba de gente pareciera estar dispuesta a matarse con tal de poder comprar una bolsa de jabón (ver video en este link, https://www.youtube.com/watch?v=L9E6yugt5Jc&feature=youtu.be). ¡Cómo será la situación de escasez en Venezuela que ya ni siquiera el gobierno del demagogo Nicolas Maduro se atreve a publicar los números reales sobre la situación de abastecimiento del país! Según me cuentan los que saben, la escasez ya debe estar cercana a 50% (mejor dicho, uno de cada dos productos no se consiguen en el país), y no hay razón lógica para esperar un cambio positivo en el corto plazo. Valga decir que la situación de escasez en Venezuela supera por creces a la situación de países en guerra, como Iraq. Esa escasez de productos también se manifiesta en la carencia de dólares. O mejor dicho, la carencia de dólares genera escasez de productos (y viceversa). Según el portal “DolarToday.com”, uno que el régimen chavista a hackeado varias veces por difundir la verdad, la moneda paralela ya ronda los 187 bolívares por dólar, según el “cambio Cúcuta”, que es el más libre del país. Valga decir que la tasa oficial sigue siendo $6,29 por dólar.

La evidencia de los precios muestra que a pesar de que muchos de los productores de petróleo esquisto en el mundo están contablemente quebrados, pues todos los estudios serios hablan de un precio mínimo de US$65 por barril para no perder dinero, el proceso de ajuste en los precios del petróleo hacia un nuevo equilibrio se puede demorar un tiempo adicional, y el régimen populista de Venezuela lo que no tiene es tiempo. Y acá también podemos incluir a Ecuador, país que va a tener que lidiar con el hecho de que su sistema monetario no acepta la devaluación, lo que implica que la única opción de política que tiene el gobierno del presidente Correa es el de cerrarle la válvula al gasto público, o, análogamente, llevar a la economía a una recesión.

La pregunta del millón es si la transición de este régimen de locos que gobierna Venezuela a algo más estructuralmente viable ocurrirá violentamente u ordenadamente. Desafortunadamente lo más probable es que la transición sea violenta, pues muchos en el régimen tienen mucho que perder si otros agentes más limpios (menos corruptos) llegan al poder. Si uno cree 5% de las historias que se oyen sobre la situación de corrupción en Venezuela ya llega a la imposible conclusión de que estos tipos que se apoderaron de Venezuela son unos mafiosos que no van a estar dispuestos a dejar sus prebendas así tan fácil. En el caso de Ecuador, el riesgo social y político no es comparable. Lo que sí es comparable es la completa falta de confianza que tiene el capital internacional para con la administración Correa. Mejor dicho, no hay razón para esperar que el capital productivo vaya a decidir ir a Ecuador a invertir y de esa manera suplir el faltante de dólares que hoy existe.

No es coincidencia entonces ver como estos dos gobiernos, el de Correa y el de Maduro, van ahora a Beijing de rodillas a pedir limosna. Terrible; pero, eso sí, produce un “fresquito” ver como nuevamente colapsa el populismo, por enésima vez desde la génesis del universo...

La República, Bogotá, enero 19 de 2015.

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