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18 de diciembre de 2014

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Debemos desterrar el clientelismo de la Universidad distrital

Defiendo y respeto la autonomía universitaria como herramienta que garantiza la existencia de una comunidad de libre pensamiento, cuyo objetivo es educar e investigar para que amplios sectores de las nuevas generaciones puedan ocupar un lugar en la vida

Urgen reformas para mejorar la calidad de programas académicos

                                                              Por Juan Carlos Flórez A.


Defiendo y respeto la autonomía universitaria como herramienta que garantiza la existencia de una comunidad de libre pensamiento, cuyo objetivo es educar e investigar para que amplios sectores de las nuevas generaciones puedan ocupar un lugar en la vida de la sociedad y contribuir a ella. Pero la autonomía universitaria también tiene unos riesgos inmensos. Detrás de ella se pueden escudar todo tipo de prácticas oscuras. Y eso lo estamos viendo hoy, tanto con universidades privadas como públicas.

Como concejal y como ciudadano, me preocupa la Universidad Distrital. Por eso el 28 de noviembre, durante la discusión del presupuesto distrital para 2015, planteé cinco reflexiones sobre lo que en ella está sucediendo:


· Acreditación:

Hoy no se concibe una universidad de calidad que no esté acreditada por sus pares. En el caso de la Universidad Distrital no se trata de cuántas carreras están acreditadas, sino que todas las carreras lo estén. Tener solo el 30% de las carreras acreditadas en la Universidad Distrital no es un logro.


· Emular a las mejores:

Hay un grupo de universidades públicas líderes en Colombia: la Universidad de Antioquia, que aunque puede tener serios problemas de orden público, es una universidad de estupenda calidad; la UIS, que ha tenido algunas dificultades, está otra vez retomando el liderazgo; además están las universidades del Valle y la Nacional. En este grupo todavía no está la Universidad Distrital. Por eso les pido que miren a las mejores universidades públicas de Colombia y del mundo para emularlas. Incluso también se deben mirar a algunas privadas, ellas también tienen cosas que se deberían emular.



· Ciclos básicos:

Hoy en el mundo lo clave son los ciclos básicos. En las universidades existen varias ingenierías, todas unidas en los primeros semestres en ciclos básicos, con un solo currículo. Eso existe hace muchos años. ¿Qué pasa en la Universidad Distrital? ¡Una cosa increíble! Cada facultad de ingeniería contrata sus propios profesores de matemáticas, con lo que se pierde una posibilidad de tumbar barreras. ¿Cuál es el dialogo entre las ingenieras y el Politécnico de Ciudad Bolívar? Es un dialogo ínfimo. En lugar de los ciclos básicos, que le dan a la universidad un músculo enorme, porque ponen a dialogar a los estudiantes de todas las carreras, en el caso de la Distrital, cada carrera tiene un sistema distinto de contratación para los profesores, distintos criterios, para los mismos temas. Por ejemplo, no hay un departamento de matemáticas que cubra todas las carreras.



· Ajustes en el plan de estudios:

Todas las universidades serias de Colombia le apostaron a las carreras de cuatro años hace tiempo. Por una razón muy sencilla, porque antes uno estudiaba cinco años y no más en la vida. Hoy hay tantas posibilidades que, de hecho, algunas universidades ya están pensando en pregrados más cortos. ¿Por qué? Sencillo, las posibilidades para hacer maestrías están ahí. Cuando se crean ciclos básicos, se les brinda una solidez de formación muy fuerte a los estudiantes. De manera que la gente puede acceder por diferentes vías a maestrías. Hoy tener una carrera de cinco años, en una universidad que cuenta con maestrías y doctorados, no tiene sentido. Desconecta a los muchachos un año, los retrasa de poder meterse en una maestría, les da un ciclo de vida que ya no es el del resto de sus compañeros de generación.



· Desterrar el clientelismo:

No se puede negar ni ocultar que el sistema de gobierno de la Universidad Distrital está gravemente gangrenado por el clientelismo. Hay unos sectores políticos que hipotecaron para sí unos instrumentos clave del gobierno de la Universidad Distrital, los cuales los construyeron vía Concejo de Bogotá y vía Congreso de la República.


Por ejemplo, en la Universidad se ha creado un patrón que se reproduce y que se auto-reproduce. Instancias claves de la universidad se utilizan para el clientelismo. Las órdenes de prestación de servicios son indudablemente un instrumento de clientelismo. Y eso obstruye el sueño de universidades públicas de calidad. Porque si usted tiene un conjunto de profesores libres, que entraron por un concurso en el que les piden una hoja de vida sólida, con maestría, y les abren la posibilidad hacia un doctorado, con el que puedan realizar una carrera dentro de esa universidad; el profesor lo único que tienen que hacer es enseñar bien, escribir bien, ser bien evaluado por los pares, por los estudiantes, y ya. No tiene que someterse a nadie, ni ir a la oficina de ningún concejal o senador para ver si lo nombran o ascienden.


Y tampoco debe tratar de comprar a los estudiantes ofreciéndoles el manejo de los almuercitos de la Macarena o de la 42. Pero esa es la realidad, además con recursos públicos.


· Universidad Distrital en el foco público:

Esto porque se trata de dineros públicos, porque es un oficio del mayor interés público, de la mayor prioridad pública. Entonces el tema de cómo está gobernada la Universidad Distrital no es un tema entre algunos políticos, ya que la Universidad Distrital es la universidad más popular que tiene Bogotá. Por eso el gran desafío que tenemos como ciudad, es que la calidad de la educación en la Universidad Distrital sea inmejorable. Porque ahí si tenemos una poderosa herramienta para tumbar la inequidad en Bogotá. Recordemos que la matrícula es prácticamente gratuita y la gran mayoría de los estudiantes son de estratos 1 y 2. Entonces ese sistema de gobierno, debe ser reformado. Lo que impide que la universidad sea moderna no es la ausencia de recursos. Si le diéramos más recursos a la Universidad Distrital, buena parte de ellos, terminarían siendo drenados por este sistema gris de gobierno.


Hoy en día el obstáculo fundamental para la trasformación de la universidad es interno, y está en unos mecanismos obstruidos por el clientelismo. Porque una vez liberados del clientelismo, profesores y estudiantes no tendrían que someterse a un proceso de servidumbre. En la Universidad Distrital muchos estudiantes para brillar saben que tienen que buscar al patrón en determinado lado, para que ese patrón los postule para unos determinados cargos, y además porque les dan contratos, repartiendo la universidad. Entonces, respeto la autonomía universitaria de una comunidad que es libre. Pero rechazo que esté hipotecada a un aparato clientelista, que termina creando en todos los campos unos sistemas grises de contratación, de selección de personal, para poder perpetuarse.


Por eso, no debemos claudicar frente al debate público. Debemos darlo invitando a que el debate fundamental sea dado desde dentro de la universidad. Pero para que se pueda dar, tienen que cambiar las reglas. Hoy como están, el Consejo Superior de la Universidad es el centro neurálgico de ese control clientelista; es el cerebro, es el sitio donde confluyen esas redes. Podemos pedirles responsabilidades a varios actores, al gobierno nacional, a los gremios, a los egresados, a los estudiantes y a la administración distrital. Aunque ésta última está en minoría, preside el Consejo. Por eso, puede invitar al gobierno del presidente Santos y a la señora ministra, y decirles, bueno ustedes están hablando de la San Martín, pero cuándo van a empezar a hablar de la Universidad Distrital; cuándo van a llegar unos voceros que van a hacer causa común con el vocero del gobierno distrital, para proponer una agenda de reforma de la universidad, no para que otros se tomen la universidad, sino para que su autonomía florezca.

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