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19 de octubre de 2014

Presidente Santos, perdóneme pero ¡No entiendo!

Vemos a diario un sinnúmero de atrocidades, que se justifican siempre en nombre de “la paz” mientras continúa la negociación que parece interminable. Crece la desconfianza de los colombianos por el proceso, ya no creen en la voluntad de paz de las FARC

Juan Manuel Santos
Por Jaime Eduardo Botero Gómez

Vemos a diario un sinnúmero de atrocidades, que se justifican siempre en nombre de “la paz” mientras continúa la negociación que parece interminable. Crece la desconfianza de los colombianos por el proceso, ya no creen en la voluntad de paz de las FARC al tiempo que ven a un Gobierno arrodillado, suplicando, a unos cabecillas guerrilleros cada vez más prepotentes e intransigentes, por unos acuerdos que no parecen llegar.

Hace dos semanas se supo que las FARC habían sembrado campos minados, alrededor de unas escuelas en el Cauca y en Putumayo. Escuelas para los niños más pobres de este país. Lo más triste es, que no escuchamos una sola palabra de boca del Presidente condenando estos hechos, ni a ninguno de los “amigos de la paz”, entre los que se encuentran los principales medios de comunicación colombianos.

Otro día escuchamos que, a una niña menor de edad, quien fuera reclutada a la fuerza para integrar las filas del grupo -terrorista, genocida y narcotraficante- FARC, fue mutilada. Le cortaron una mano por intentar desertar de ese grupo, por querer desmovilizarse, por querer libertad y vivir en paz. Esta vez tampoco escuchamos condenar este hecho por los “amigos de la paz” ni por el señor Santos.

Hace aproximadamente un mes quemaron 11 camiones en Tarazá -Antioquia-, mientras se desarrollaba la “hazaña”, casualmente una ambulancia pasaba por el mismo sitio, con una mujer embarazada a bordo, fue agredida a bala por los terroristas de las FARC, hechos en los que resultó herida la mujer, que era trasladada de urgencia hacía una clínica.

Los ataques a camiones, tractomulas y carrotanques no son aislados, antes y después del hecho de Tarazá, han quemado vehículos de estos diariamente, ya suman mas de cien, con el agravante que, aquellos que llevan petróleo, es derramado el combustible en los ríos cercanos contaminando las aguas dejando a los campesinos sin el líquido vital para la agricultura y para el consumo humano, con el daño ecológico subsecuente.

Recordemos a los muchos policías, este año, asesinados en el sur de país por las mismas FARC, casi todos con sevicia, previa la ocurrencia de horrendas torturas. En otros casos, han utilizado niños bomba, como lo sucedido en Tumaco, para atacar a un grupo de uniformados que hacían deporte en un parque.

Colombia hoy esta dividida entre los “amigos de la paz” y los “enemigos de la paz”. Esta polarización es obra del presidente Santos, es él quien estigmatiza a quienes critican el proceso con señalamientos y epítetos irresponsables, hasta criminales. Llamándolos buitres o mano negra a sus opositores, sugiriendo que son de extrema derecha. El hecho de criticar sus métodos no significa que sean “enemigos de la paz”.

Para justificar todo esto, ha hecho carrera el siguiente argumento: “por eso queremos la paz, para que no sucedan más esas atrocidades”, argumento que no comparto por su simpleza y que no da respuesta a las siguientes preguntas. ¿Porque el Presidente, si quiere negociar en medio de la guerra, no exige al menos que cesen los hechos atroces?¿Porque no exige cese al reclutamiento de niños y niñas, para la guerra, que los liberen de esa horrible esclavitud?

¿Porque cuando exigió soltar a todos los secuestrados y el cese de los secuestros, como una condición para sentarse a negociar la paz, no exigió el cumplimiento estricto de esta condición? Las FARC incumplieron esta condición y Santos se limitó a decir: “si las FARC dicen que no tienen secuestrados, hay que creerles”. Lo dijo aún sabiendo que miles de colombianos siguen en manos de esta guerrilla y que, de muchos de ellos no se sabe si están vivos o muertos. Por lo menos debería exigir que digan donde enterraron a los secuestrados que asesinaron o se les murieron en cautiverio. Simplemente, el secuestro extorsivo, parece que no es una modalidad que Santos condene.

No entiendo, presidente Santos, ¿porque no exigen un mínimo de respeto hacia la población colombiana, como el cese de reclutamiento a menores, cese de secuestros y cese de delitos atroces? Si tanto se ufana de que estamos negociando en medio de la guerra, debería exigir al menos el respeto al Derecho Internacional Humanitario, ya que usted, en mala hora, se le ocurrió quitar el calificativo de terroristas a las FARC y darles un estatus político. ¡No entiendo!



Opinión Libre, 17/10/2014


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