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14 de agosto de 2014

Habemus gabinete

Gómez Méndez perdió la batalla con el Fiscal. Con el Ministerio de Justicia se queda Vargas Lleras, como que llega al cargo quien fue su abogado en el proceso por parapolítica, del que salió tan bien librado.

Juan Manuel Santos
Por Fernando Londoño Hoyos

Gómez Méndez perdió la batalla con el Fiscal. Con el Ministerio de Justicia se queda Vargas Lleras, como que llega al cargo quien fue su abogado en el proceso por parapolítica, del que salió tan bien librado. El doctor Reyes es un buen abogado penalista, que ya tuvo tiempo para demostrar que no tiene idea de Derecho Internacional Público y que se siente con razones y derechos para odiar al Ejército, a quien considera culpable de la muerte de su padre en los acontecimientos del Palacio de justicia. El agarrón con el Ministro de Defensa es próximo, inevitable y gravísimo para el país.

Hábil para crear más problemas de los que resuelve, Santos entrega la economía colombiana en manos de dos émulos evidentes. Cárdenas es candidato conservador a la Presidencia de la República y ya empezó a ejercer como tal. Y Simoncito, tan querida persona y ahora Director de Planeación, es el candidato de su papá y del Partido Liberal al mismo cargo. Otro agarrón inevitable.

La señora Correa no pudo con el Ministerio de Transporte, para el que importa Santos a una muy distinguida señora con la que siente pagarle a Barranquilla la deuda de las mayorías que en la urnas se registraron por su nombre. Pero una cosa es hacer obritas en una ciudad que lo tiene todo, y otra emprender la tarea de transformar la infra estructura de la Nación. Esperamos que la señora Abello nos de una sorpresa, pero nos permitimos la libertad del escepticismo total. Y esperamos que la señora Correa corra con mejor suerte con los industriales que con los constructores.

Gina Parody, mujer inteligente y despierta, viene del SENA al Ministerio de Educación. Nombramiento repetidamente cantado, con no mucho sentido. María Fernanda Campo traía la ventaja de cuatro años de conocer los meandros de aquellas aguas turbias.

Después de los desplantes de Juanpa al Vicepresidente Garzón, resultaba urgente reivindicarse con el sindicalismo nacional. Y echó mano de Lucho, a quien habrá que recomendársele moderación en la bebida, para que desempeñe razonablemente su cartera. No le arrendamos la ganancia al Presidente con este nombramiento. Garzón es un ultra burócrata con muy poco arraigo en la clase trabajadora.

A la Guajira le cambió cien pozos profundos por un Ministro. Tomás González ha sido un buen funcionario y a diferencia de muchos de sus colegas conoce la materia que pusieron en sus manos. No demoraremos en conocer las razones políticas por las que sale Amylkar Acosta con quien se completa la defenestración de los dos afrodescendientes Ministros, como Santos califica a Gómez Méndez y Acosta.

Al Presidente se le escapaba el detalle regional con la zona cafetera. Y nombra como Ministro del Ambiente un personaje que poco representa para Caldas, Quindío y Risaralda y cuya inhabilidad para cuestiones ambientales es casi escandalosa. La montaña, tembló, crepitó, rugió y parió un ratón.

La Opinión, 14/08/2014

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