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24 de julio de 2014

De Incómodos y Acomodados

Se entiende que: “Incómodo” equivale a “molesto”, “desagradable” e “Inconveniente”. Asimismo “Acomodado” significa que está “Colocado” en un cargo.

Cesar Gaviria Juan Manuel Santos
Por Tomás Castrillón Oberndorfer

Se entiende que: “Incómodo” equivale a “molesto”, “desagradable” e “Inconveniente”. Asimismo “Acomodado” significa que está “Colocado” en un cargo.

Ocurre que cuando pretenden perpetuarse los gobiernos, recurriendo a una serie de truculencias “non sanctas” , surgen dos clases principales de ciudadanos, a saber: Los “Incómodos” que no “tragan entero”, y que suelen llamar también la “Oposición”, conformados por los que disienten de muchos procederes del Gobierno y los “Acomodados”, grupo conformado por los corifeos y áulicos.

Pues bien, es lo que ha venido ocurriendo en Colombia. Es muy claro que lo que ha venido sucediendo con la persecución que han armado los “Acomodados” contra el señor Procurador y la señora Contralora, es porque se han constituido en una verdadera “piedra en el zapato” para muchos funcionarios y entes estatales, o sea que han resultado “Incómodos”. Se recurre a toda clase de artimañas como la “reversa sincronizada” de un magistrado.

Mientras más absolutistas se vuelven los Gobiernos más aparece este tipo de persecuciones. Al principio pueden parecer estas persecuciones muy sutiles. Es lo que pasó con algunos columnistas que fueron suspendidos con una simple “llamada de arriba”, por expresar disconformidades respecto a las actuaciones del Gobierno y otros entes del Estado.

El proceso de persecución es dinámico”, como la política, y va evolucionando. A opositores políticos como el exministro de agricultura y el exgobernador de Antioquia, les han montado una verdadera persecución porque son “sospechosos de uribismo”, y muy acuciosamente la Fábrica Nacional de Infundios Delincuenciales (“léase la Fiscalía”), aparece con una gran cantidad de “pruebas” que al decir de los jurisconsultos no contaminados, no tienen algún valor probatorio. Se ha entronizado la llamada “prueba relativa”, o sea que los testimonios valen según el implicado. En otras palabras, si hay “sospechas de uribismo”, el implicado tiene todas las de perder, y si se trata de un “mamerto” o algún personaje incrustado en el Gobierno la prueba no vale.

Estos procesos persecutorios se han infiltrado en las altas cortes y en la “gavilla mediática”, en donde impera la Justicia a la manera del Viejo Oeste, en donde se decía respecto a algún presunto delincuente: “Lo Juzgamos y después lo colgamos”. En otras palabras se “prejuzga”, se “prevarica”, se “filtra”, se “precondena” y así por el estilo. Y, claro, impera la “relatividad”.

Los “Acomodados” merecen una reflexión adicional. Sucede que algunos de ellos parecen, más bien, “Atornillados” en los cargos o sea que son inamovibles, no importan los antecedentes. Son, por ejemplo, los casos del ministro ´”dragacolero”, el “señor de las barcazas”, el “incendiario” ministro, lo que no debe extrañar en un país donde el “ochomilero expresidente” y su “escudero” se la pasan dando consejos de ética política. Al decir de Marañas: “se caen pa´ arriba”.

El Mundo, 23/07/2014

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