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18 de mayo de 2014

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Golpe letal de Semana a Santos y su harakiri a causa de un ovni.

La revista Semana dio a conocer el video obtenido de manera oculta de la visita del candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga a las oficinas de Andrés Sepúlveda el supuesto hacker que estaría poniendo en riesgo el proceso de paz del gobierno colombiano con la guerrilla de las Farc

Óscar Iván Zuluaga
Por Mauricio Villegas Londoño, ad nauseam. 


La revista Semana dio a conocer el video obtenido de manera oculta de la visita del candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga a las oficinas de Andrés Sepúlveda el supuesto hacker que estaría poniendo en riesgo el proceso de paz del gobierno colombiano con la guerrilla de las Farc y que ya había sido anunciada su existencia de forma previa por el hijo del mismo candidato presidencial, David Zuluaga. 



Dicha divulgación no es más que una cortina de humo generada por la revista Semana-Santos(?) para ocultar las posibles más de 12.000 fallas encontradas durante la auditoría al software electoral de la Registraduría Nacional justo el mismo día y que amenazan a la Democracia colombiana poniéndola en la misma situación evidenciada en Venezuela en las pasadas elecciones entre Henrique Capriles Radonski (@hcapriles) y Nicolás Maduro, donde la campaña de Capriles denunció fraude electoral con pruebas de más de 3.200 irregularidades. De paso, ocultar la andanada terrorista de las Farc en momentos en que anunciaron tregua con atrocidades como el usar a dos niños como bombas y causarle daño a la honra y a la campaña electoral del candidato Óscar Iván Zuluaga que superó con creces en las encuestas al candidato presidente Juan Manuel Santos por más que lo pretendiese ocultar. 



Respecto a la divulgación del video me permito aclarar como periodista titulado algunos elementos sobre este particular, basado en la legislación colombiana sobre periodismo, sin ser abogado y a título personal, en donde se evidencia el harakiri que la revista Semana se autoinfringe como medio de comunicación al minar su credibilidad y el golpe letal que le propicia a la campaña de Santos en su vertiginosa caída en la recta final a una semana de elecciones: 



1. El artículo 23 de la Constitución Política de Colombia, establece que la información es un derecho fundamental. Todo colombiano tiene derecho a informar y ser informado. Por tal razón a los periodistas nos quitaron la tarjeta profesional y cualquier persona puede ejercer el periodismo como oficio o como profesión. De ello dan cuenta los gurúes del periodismo en Colombia donde más de uno saldría mal librado si se les pidiera su acta de grado, como García Márquez que se dio el lujo de montar una escuela iberoamericana de periodismo aún sin haber obtenido su propio título: la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). 



2. Todo colombiano tiene derecho a fundar medios de comunicación. 



3. En Colombia la Constitución ampara que no hay censura. 



4. Del video publicado con ánimos de empañar la campaña electoral no se deduce que el artífice o financiador de la estrategia expuesta por Sepúlveda en el video sea Oscar Iván Zuluaga. 



5. Información de inteligencia no es lo mismo que información clasificada. Abunda información de inteligencia en la Internet y el episodio más famoso quizá es el incidente de Roswell, donde los perseguidores de ovnis vieron uno y que años más tarde, al desclasificarse la información, se reveló que se trataba del vuelo número cuatro del Proyecto Mogul. Al parecer la sala de redacción de la revista Semana tiene más ufólogos que periodistas titulados. 



6. Todo medio de comunicación obtiene información de inteligencia para las investigaciones que así lo requieran y en los casos en los que se pueda conseguir. La misma revista Semana (casualmente orientada por el sobrino del candidato presiente Juan Manuel Santos) es un ejemplo, como lo son las unidades investigativas de los más grandes medios en Colombia como El Tiempo y El Espectador. 



7. La legislación colombiana protege la reserva de fuentes. 



8. En virtud de lo anterior y partiendo de la hipótesis que plantea la revista de que se estuviera creando una página web como medio de comunicación, dente lupus, cornu taurus petit, con los mismos argumentos que pretende Semana hundir a Óscar Iván Zuluaga, se estaría hundiendo ella misma y a todos los demás medios toda vez que sus informes en teoría se basan en información de inteligencia y peor aún, clasificada y/o con reserva sumarial, como en este mismo caso. 



Cualquier actuación contra Zuluaga, se deberá reflejar a modo espejo sobre la revista y demás medios violando la legislación colombiana. El más reciente caso es el de Andrómeda, en donde el Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, habría declarado a medios televisivos que fue la misma Fiscalía la que filtró la información a la revista aún tratándose de un supuesto caso de seguridad nacional como se quiso hacer ver y en donde tuvieron que salir el Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón y el Presidente Juan Manuel Santos a decir que en la sala de inteligencia todo era legal pese a tener una fachada de videojuegos. Es un secreto a voces que Semana es el megáfono de la Fiscalía. Ex oriente lux. Se tragaron su propio anzuelo. 



9. Quedaría así en evidencia un complot porque no tiene sentido que la oficina que prestaba los servicios a la campaña de Óscar Iván Zuluaga videograbara de manera ilícita a su propio cliente para destruir a su propia empresa y poniendo en riesgo de cárcel a uno de sus empleados por obtención ilícita de sustento probatorio tal como lo ampara la legislación colombiana y con sentencias de la Corte en tal sentido: aún cuando el material audiovisual es obtenido de forma ilícita puede ser considerado como sustento probatorio y el querellado puede demandar la obtención de la prueba en proceso aparte. 



10. Así pues, corre riesgo de terminar en la cárcel quién hizo el video por obtención ilícita de material audiovisual. 



11. Si el candidato Óscar Iván Zuluaga fue una o mil veces a la oficina en mención no es un asunto que deba ser ventilado en los medios de comunicación. 



12. Los servicios contratados por la campaña de Óscar Iván Zuluaga a la empresa en mención más allá de lo conocido sobre redes sociales tampoco es un asunto que deba ser puesto al descubierto en medios de comunicación y menos cuando se trata de estrategia en una campaña electoral. 



13. Visibilizar las atrocidades de las Farc y visibilizar lo que los medios de comunicación se empeñan en ocultar acerca de la realidad del país no es un delito y está protegido por la Constitución. Accionar terrorista atroz y de lesa humanidad contemplado en tratados internacionales suscritos por Colombia como el Estatuto de Roma. 



14. Un candidato presidencial poco o nada debe saber de los pormenores operativos de una campaña. De tal forma, una empresa reconocida que le ofrece unos servicios es contratada por el personal operativo para cumplir unos objetivos específicos acordes con la oferta y las necesidades de la campaña. En este caso, la empresa ofreció servicios de redes sociales y seguridad informática, con una hoja de vida empresarial y personal de su representante con buena trayectoria en campañas políticas, incluida la del mismo candidato opositor en épocas pasadas. 



15. Conforme a lo anterior, cualquier empleado operativo de una empresa que contrate con otra honorable en sus dueños y reconocida en el medio para que le haga mantenimiento al sistema de alcantarillado, no se fijará en el empleado que le mete la mano al retrete. Óscar Iván Zuluaga no tenía por qué saber quién se encargaría del trabajo de seguridad informática y mucho menos dudar de esa persona cuando se entera que es el esposo de la honorable dueña que ofreció el paquete. Máxime cuando del sujeto se sabe que prestó sus servicios al aparato coercitivo del Estado como bien lo expuso el exviceministro de Defensa Rafael Guarín en reciente entrevista concedida a los medios. 


16.Es la revista Semana la que podría estar corriendo riesgos jurídicos por su proceder, puesto que el mismo artículo 20 de la Carta Magna que permite la libertad de prensa, contempla su responsabilidad social. En el presente caso ha mancillado a Óscar Iván Zuluaga sin ser vencido en juicio y a la empresa y familia de Lina Luna, esposa del supuesto hacker, hermana de la reconocida actriz Carolina Sabino, socia de su madre y join venture de su cuñado. 


Más allá, comete imprecisiones que violarían derechos fundamentales y universales como el artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece que todo individuo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Cabe destacar que dista mucho la información noticiosa a la opinión y por sutil que parezca la diferencia, los periodistas y los abogados la vemos abismal, tal como declaró el mismo Fiscal recientemente. Sobre este punto, resalto apartes del artículo publicado por la revista: 



A. La entradilla dice lo siguiente: “Un video conocido por SEMANA revela que Óscar Iván Zuluaga y su asesor Luis Alfonso Hoyos eran más cercanos al ‘hacker’ de lo que han reconocido y sabían más de sus actividades ilícitas de lo que han dicho.” Lo primero es que el tal hacker no existe y los mismos verdaderos hacker aclararon que las habilidades de Sepúlveda para dicha actividad eran de principiante, tal como lo publicó uno en un blog de El Tiempo; y también su hermano que lo describió como alguien tratando de formarse y salir adelante que ni siquiera conoce el mar. En segundo lugar, la redacción de la revista afirma categóricamente que las actividades desarrolladas por Sepúlveda eran ilícitas anticipándose a la sentencia judicial. 



B. Dice la revista: “Se trata del hombre que, según la Fiscalía, hacía interceptaciones ilegales a los miembros de la Mesa de negociaciones de La Habana.” En ningún momento ni la Fiscalía ni el temerario Fiscal Montealegre han hecho esa afirmación categórica por constituirse en prejuiciosa violando la presunción de inocencia amparada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Constitución Política de Colombia y el Código Penal. 



C. Más adelante se lee: “El video fue realizado con un celular por algunos de los compañeros del hacker que conocían de sus actividades non sanctas.” Dicho esto, supone que en la creación del material probatorio participaron varias personas, varios empleados en contra de su propia empresa y su propio jefe. Extraña además, que labores de espionaje que amenazan la seguridad nacional como se ha hecho creer las haga el jefe en computadores a la vista de todos los súbditos de la empresa. 



D. Dice la revista: “Aunque no se alcanza a ver en el video, en la oficina también está Hoyos.” Esta declaración de la revista no es grave, es gravísima y temeraria, pues por la misma razón y por una nariz el Estado colombiano enfrentaría una demanda multimillonaria del exdiputado del Valle, Sigifredo López, quien tras años de secuestro, ser el único sobreviviente de los 12 diputados secuestrados y alcanzar su libertad, fue capturado, encarcelado y puesto a disposición de las autoridades en mayo de 2012 por un video en el que se decía aparecía su nariz y su voz señalado de haber planeado su propio secuestro y el de sus compañeros. López fue liberado meses después en agosto, la Policía y la Fiscalía tuvieron que rendir disculpas públicas y abrieron proceso contra 4 testigos que habrían mentido en sus declaraciones, quienes fueron citados el viernes pasado 16 de mayo a audiencia de imputación de cargos por falso testimonio y fraude procesal. 



E. Cita la revista la voz de Sepúlveda: “Luis Alfonso, este es un sitio web que no se lo habíamos mostrado, con el que vamos a salir mañana que se llama ‘Diálogos a Voces’.” Este encomillado de la revista se explica sólo. Por una pequeña sutileza del lenguaje que no es un lapsus linguae se exonera a Óscar Iván Zuluaga y al mismo asesor de la campaña y amigo de vieja data del candidato, Luis Alfonso Hoyos, puesto que por el hecho de haber usado la palabra “un” en vez del artículo determinante “el”, da cuenta de que se trata de algo ajeno a la campaña y de que ni Hoyos ni Zuluaga conocían de qué se trataba. El ejercicio es simple, léase la sutileza en el cambio de significación de las dos oraciones: este es un sitio web o éste es el sitio web. Sutilezas que cambian la significación. Además de no haberlo mostrado antes y definir que ni Hoyos ni Zuluaga conocían del tema, afirma que lo lanzarían al otro día: “con el que vamos a salir mañana”. ¿Nosotros quiénes? ¿Alguno de sus otros supuestos clientes cercanos al Estado? 



La respuesta la da el mismo video publicado por la revista y da cuenta del interés en hacer daño de la publicación. La frase incluso está mal transcrita, lapsus calami, porque dice así: “Éste es un sitio web, que no se los mostré, Luis Alfonso, con el que también vamos a salir mañana.” Y prosigue Sepúlveda sobre el trabajo que ni Hoyos ni Zuluaga tenían ni idea como queda claramente demostrado: “Pero, ¿qué estamos mostrando? Información desde el lado de Inteligencia que se pueda hacer pública; tampoco podemos publicar todo. Esto es sólo un ejemplo”. 



¡Eureka! He ahí la respuesta. ¿No dijeron los medios que prestaba sus servicios a organismos de inteligencia del Estado? ¿Acaso no está diciendo que el sitio web que lanzaría es “tan sólo un ejemplo”? ¿Un ejemplo para qué? Quién le diría a su cliente que su sitio web (del que no tenía ni idea) es un ejemplo de lo que contrató. Este pastel que me pediste que hiciera es un ejemplo del pastel que te voy a hacer; sólo que nadie pidió que lo hiciera. Reductio ad absurdum. Otro ovni. 



F. Continúa la revista: “Esto es un ejemplo: es la hoja de vida militar de quiénes son los que están negociando en La Habana”. “¿Todo su prontuario?”, le pregunta Zuluaga, mientras observa los monitores y las páginas que despliega.” Si el video es oculto y con el ánimo de hacerle daño, sobra decir que el candidato no estaría actuando su sorpresa al ver por primera vez en su vida el prontuario militar de uno de los narcoterroristas en una página web que no conocía, de la que no sabía y que aún no se lanzaba. 



G. Este ejercicio es como calificar una novela escrita por un niño de primaria, pero prosigamos con lo que dice la revista en la voz de Sepúlveda: ““Aquí sale quién es Andrés París, qué han hecho, qué no han hecho, cuántas órdenes de captura vigentes tienen, cómo se comportan en la selva, desde cuándo empezó. Es información de inteligencia militar a la cual yo tengo acceso”. Ante la revelación de que Sepúlveda tiene acceso a esa información privilegiada, Zuluaga y Hoyos no se muestran sorprendidos.” La respuesta nuevamente vuelve a estar en el texto: “información de inteligencia militar a la que yo tengo acceso”, o sea Sepúlveda. Si fuera de la campaña, diría nosotros. Vuelve e indica que tiene acceso a información de inteligencia militar. Y qué sorpresa va a haber si se trata de un hombre que en su hoja de vida ostenta haber trabajado con organismos de Inteligencia del Estado. 



El mismo director de noticias RCN, Rodrigo Pardo, dijo que en la visita de Hoyos con Sepúlveda a las instalaciones del canal, Hoyos había presentado al supuesto hacker como un hombre que prestaba sus servicios a inteligencia, que no sería inteligencia del G2 cubano por supuesto para posar frente a las cámaras de seguridad y sentarse frente a un director de un medio de semejante calibre. “Dijeron que era experto en inteligencia para el Gobierno, las Fuerzas Armadas y organismos internacionales", dijo Pardo en apartes de declaraciones suyas publicadas en el periódico El Tiempo. Tanta candidez explica la inocencia de Hoyos y Zuluaga y destroza la credibilidad de periodistas y fiscales de bolsillo que caen por sus fábulas como las hojas en otoño: solitos y por montones. 



H. Continúa la nota: “La petición del hacker es resuelta de inmediato por Hoyos. “Eso lo movemos nosotros. Eso se mueve en redes por otros lados”, le dice él a Sepúlveda.” Es clarísimo. La campaña de Óscar Iván Zuluaga tiene un ejército de colombianos voluntarios, fieles creyentes en la transparencia y honorabilidad del candidato, que no son el 70 por ciento de los colombianos porque no ese número de compatriotas tiene Twitter y Facebook, pero que están interesados en que la información que encubren los medios sobre las atrocidades de las Farc salga a la luz pública, que se revele al mundo para que se sepa de la amenaza del castrochavismo a la Democracia de Colombia, la más antigua de América Latina y que se tomen medidas frente a unos diálogos de paz sin condiciones con esa agrupación terrorista y mientras siguen cometiendo delitos de lesa humanidad, aún en tregua, como una casa bomba o unos niños bomba. Solamente la cuenta de Twitter del expresidente Álvaro Uribe, el primer soldado de ese ejército, tiene más de 3 millones de seguidores de todos los rincones del mundo, estratos, condiciones sociales, filiaciones políticas, raciales y religiosas, una audiencia que se sueña Santos y los medios de la automordaza y que cree tener el hilarante expresidente César Gaviria para salir como gallo desplumado de jefe de debate del presidente candidato a enfrentar a Uribe, cuando en el Centro Democrático minúsculos militantes, ciudadanos de a pie, gamines si se quiere, le damos sopa y seco desde decencia hasta en Derecho a los que se juran eruditos. Pobres medios con síndrome de Estocolmo alimentando a sus verdugos. Vox populi vox Dei. 



I. Vuelve y viola la presunción de inocencia la revista Semana con una afirmación que no se deduce de las palabras de Sepúlveda: ““El acceso que tengo yo al Comando Sur, a los aviones Awacs, que son los que monitorean las comunicaciones de ellos…”, cuenta el hacker, revelando que intercepta ilegalmente las comunicaciones de inteligencia de los estadounidenses.” Son brutos diría yo. Sepúlveda claramente dice que tiene acceso a información de Inteligencia del Comando Sur y de los aviones Awacs que monitorean comunicaciones, pero en ningún momento dice que fue producto de sus interceptaciones ilegales como quieren hacer creer Fiscalía y medios. Claramente y todo el tiempo, hasta los mismos medios, ha repetido hasta el cansancio que Sepúlveda trabajaba con organismos de Inteligencia que le proveían información. ¿Para qué interceptar comunicaciones para obtener la información que ya tiene en sus manos por los mismos organismos de inteligencia? 



J.Errare humanum est, sed perseverare diabolicum. Fraguan un montaje y no cuidan quién lo redacta. Omnis saturatio, mala; panis autem, pessima. Continúa el texto: “A veces desde arriba les han parado (operaciones) y por eso incluso están pensando entregar esa información a organismos extranjeros de inteligencia”, les explica el hacker.” Esta línea da cuenta de la inconformidad de los cargos medios de las Fuerzas Militares y deja en evidencia que hacia arriba en la cadena de mando que termina en su comandante en jefe, el presidente de la República Juan Manuel Santos y ahora candidato en la contienda electoral, existen elementos que están cometiendo el delito de traición a la Patria al faltar a su juramento de cumplir la Constitución que ordena perseguir a la delincuencia y prevaricato por omisión de la función administrativa del servidor público. Casus belli. Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? 



Es en este punto en donde la Fiscalía tiene la obligación, dura lex sed lex, de abrir un proceso judicial, acta est fabula, para determinar quiénes son los que están cometiendo esos crímenes y con qué intención. 



K. Con la misma fiereza que defienden la veracidad de la información de Sepúlveda, se legitima que las Farc está amenazando a los militantes del Centro Democrático y que está obligando a la población a votar por el presidente candidato Juan Manuel Santos. Quod erat demostrandum. 
Neque semper arcum tendit Apollo, malo periculosam libertatem quam quietum servitium; indocti discant, et ament meminisse periti. Et cognoscetis veritatem et Veritas liberabit. 



Deus meumque ius, dixe. 
Mauricio Villegas Londoño 



In memoriam Andrés Uriel Gallego. 



Jurisprudencia sobre el ejercicio del periodismo en Colombia. 
Constitución Política de Colombia, art 20. Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación.
Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura.
Ley 36 de 1973 (http://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-104814_archivo_pdf.pdf), por la cual se reconoce el periodismo como profesión y se reglamente su ejercicio y se dictan otras disposiciones. Declarada inexequible por la Corte Suprema de Justicia mediante Sentencia del 8 de agosto de 1974. 
Ley 51 de 1975 (http://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-104799_archivo_pdf.pdf), por la cual se reglamenta el ejercicio del periodismo y se dictan otras disposiciones. Declarada inexequible por la Corte Suprema de Justicia mediante Sentencia C-087/98. (http://www.cntv.org.co/cntv_bop/basedoc/cc_sc_nf/1998/c-087_1998.html
En el 2005 se instauró una nueva demanda contra la Ley 36 de 1973. La Corte Constitucional se pronunció al respecto y dijo "estarse a lo resuelto" en las sentencias anteriores, es decir, la inexequibilidad. (http://www.avancejuridico.com/actualidad/ultimoscomunicados/D-5736(C-986-05).html). 
La Ley 918 de 2004 por la cual se adoptan normas legales, con meros propósitos declarativos, para la protección laboral y social de la actividad periodística y de comunicación a fin de garantizar su libertad e independencia profesional. (http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/2004/ley_0918_2004.html). Fue declarada inexequible mediante Sentencia C-927/05 (http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/cc_sc_nf/2005/c-927_2005.html#1).


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