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13 de abril de 2014

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¿Qué estamos exagerando?

El solo hecho de mencionar en nuestro país la palabra “Castrochavismo”, genera en las personas una reacción importante.

Comandante Hugo Chávez
Por Rodrigo Gallo Lemus

El solo hecho de mencionar en nuestro país la palabra “Castrochavismo”, genera en las personas una reacción importante. Algunos, tienen interiorizado y perfectamente claro que ese es el triste destino que espera a esta patria, si no somos capaces de corregir el rumbo en el que, en mala hora, nos puso Juan Manuel – lo llamo así, para estar a tono con su campaña reeleccionista-. Otros en cambio, consideran que esto no es más que una exageración y que aun teniendo claro que este gobierno es un rosario infinito de traiciones, felonías y mentiras, pensar que nos están llevando al Castrochavismo es poco menos que una locura. ¿Será entonces que quienes consideramos como indiscutible que ese es nuestro rumbo, estamos exagerando? Veamos.


Juan Manuel, haciéndose elegir como Presidente de la República abanderando unas políticas, resuelve estafar a sus millones de electores, haciendo exactamente todo lo contrario, sin asomo de vergüenza y con un absoluto desprecio por quienes lo respaldaron con su voto. Es casi que obligado recordar las declaraciones del entonces candidato Hugo Chávez (1998), donde reconocía a Cuba como una dictadura y donde prometía que iba a entregar el poder al término de su mandato y prometía no nacionalizar ningún medio de comunicación ni ninguna empresa. El gobierno de Juan Manuel negó vehementemente estar sosteniendo conversaciones secretas con las Farc, cuando así lo denuncio el presidente Uribe, llegando incluso a acusarlo de mentiroso y generando todo un ambiente hostil ante quien ya se empezaba a vislumbrar como un férreo opositor. Cero y van dos.


Más recientemente, cooptando la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Consejo Nacional Electoral, Juan Manuel impide de manera abiertamente ilegal y abusiva, que ese férreo opositor pueda utilizar su propia imagen en el grupo significativo de ciudadanos que se encontraba impulsando, y peor aún, imagen ella, que estaba siendo usurpada por el partido que llevo a Juan Manuel al poder. Con estos mismos organismos en su poder y con las mismas prácticas abusivas e ilegales, impide que Centro Democrático pueda presentar listas a la Cámara de Representantes en cinco departamentos. Cero y van cuatro.


Cohonesta Juan Manuel con su silencio, la engañosa publicidad electoral de su partido, que pretende seguir utilizando la imagen del presidente Uribe con fines electorales, tratando con ello, de llevar a engaño a un gran número de personas, haciéndoles creer que Uribe aun militaba en el Partido de la U. Acto seguido, Juan Manuel, utilizando a su esbirro Carlos Ariel Sánchez, hace toda una serie de movimientos en el registro de inscripción de cedulas, dando como resultado que muchas personas resultaran inexplicablemente inscritas en puestos de votación diferentes, que muchos muertos aun pudieran votar, que militares activos aparecieran con sus cédulas de ciudadanía aptas para el sufragio, y otras groseras irregularidades más. Cero y van seis


Al termino de las elecciones parlamentarias del 9 de marzo, se consuma un colosal, chambón y desfachatado fraude electoral que tiene por objeto quitarle curules a Centro Democrático y otorgárselas al Partido de la U, el de Juan Manuel, de quien, y hasta el día de hoy, no hemos recibido ninguna explicación satisfactoria, y no hemos visto que esto haya tenido ninguna consecuencia para los funcionarios responsables. Ahora, y para cerrar este recuento, Juan Manuel se inscribe como candidato a las elecciones presidenciales de 2014, avalado por los Partidos de la U, Liberal y Cambio Radical. En cada uno de esos avales, expresamente dice “Candidato Único” y no de coalición, lo cual implica que el candidato presidente, está incurriendo en triple militancia, lo que tendría por consecuencia, la nulidad de su inscripción, cosa que no ha sucedido y que aquí, posando de oráculo, puedo asegurar que no va a pasar, porque el hondo desprecio que Juan Manuel siente por las leyes, lo llevara, o bien a encontrarles el intersticio o bien a brincárselas dictatorialmente. Cero y van ocho descaradas, abusivas, ilegales y flagrantes prácticas castrochavistas.


Entonces señores, tiene ojos de gato, nariz de gato, bigotes de gato y cuerpo de gato ¿y nos quieren salir con que es un perro? Aquí lo claro, es que este gobierno, el gobierno de Juan Manuel, está recurriendo a prácticas castrochavistas desde hace rato y con ellas nos está llevando derechito al socialismo del siglo 21, que no es otra cosa que el castrochavismo, si no es que ya estamos en su embrión. No es pues nuestra denuncia, exageración alguna; es la más cruda, triste y alucinante de las realidades. En sus manos está querido compatriota, arrebatarle en las urnas, la conducción de la patria a Juan Manuel, porque si no lo hacemos ahora, ya no habrá como hacerlo democráticamente.





Rodrigo Gallo Lemus
@AlegreBengali





Ad: Si es que definitivamente no quiere usar esa palabra, aquí le doy la alternativa: Juan Manuel quiere, para ser más ajustados al tamaño de su ego, llevarnos al Castrosantismo.

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