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28 de marzo de 2014

Un proceso nada edificante

El certamen electoral del pasado 9 de marzo puso de manifiesto varias de las lacras de nuestra democracia, a punto tal que no pocos hemos considerado que ese día presenciamos una de las elecciones más sucias en muchos años.

Uribe Vélez votando
Por Jesús Vallejo Mejía

El certamen electoral del pasado 9 de marzo puso de manifiesto varias de las lacras de nuestra democracia, a punto tal que no pocos hemos considerado que ese día presenciamos una de las elecciones más sucias en muchos años.

Van 16 días y este es el momento en que no contamos con un escrutinio definitivo, dadas las múltiples impugnaciones que con toda razón han formulado principalmente los grupos de oposición al gobierno de Santos.

Ya va habiendo consenso acerca de las deficiencias de la organización electoral, tanto de parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil como del Consejo Nacional Electoral.
De hecho, como lo han observado el senador Juan Carlos Vélez y el exministro Fernando Londoño Hoyos, en la práctica no tenemos organización electoral, bien sea porque parece haber colapsado, ya porque ha perdido su credibilidad.Las quejas y dudas sobre la actuación de los jurados son muy inquietantes.

En el reconteo de votos han aparecido miles de errores que difícilmente pueden dejar de considerarse, por su reiteración, como deliberados. Se habla, además, de “mesas compradas” con jurados que permitían que los votantes llegaran con tarjetones prefabricados , les decían a los ingenuos que preguntaban cómo se votaba por Uribe que marcaran el tarjetón en la U o quizás agregaban marcas a los tarjetones depositados, para así anularlos.

El control primario sobre los jurados se ejerce por medio de los testigos electorales que vigilan el desarrollo de los comicios y en el momento del conteo inicial pueden hacer reclamaciones.
Por supuesto que los partidos y movimientos pequeños no están en capacidad de enviar testigos a todas partes, lo cual los pone en desventaja frente a los grandes.

Y en el caso de una agrupación nueva a la que se quiso hostigar, como el Centro Democrático, se pusieron trabas inconcebibles que dejaron por fuera a muchos de sus testigos a quienes se les negó acceso a los sitios de votación porque la autoridad electoral cambiaba sus nombres, sus números de identificación e incluso la denominación del grupo político. Se denunció, en efecto, que en Antioquia hubo testigos que no pudieron actuar porque la Registraduría los identificó como representantes de un grupo inexistente, el “Centro Democrático Alternativo”.

El Registrador Nacional del Estado Civil, tratando de calmar los ánimos, dijo que la información sobre resultados que se dio a conocer el día de las elecciones era apenas un “preconteo”, pues el dato real aparecería después del escrutinio de las actas de las mesas de votación. Pero en seguida sus agentes salieron a decir que esas actas solo podrían impugnarse para pedir revisión de los votos si se invocaban anomalías concretas, las que, bueno es decirlo, muchas veces solo se pueden establecer si se físicamente los tarjetones.

A raíz de la vigilancia que se ha ejercido sobre el escrutinio de las actas, el Centro Democrático encontró que hay 5.008 mesas en las que los votos depositados superan el número de sufragantes disponibles para votar allí. Además, le pidió al Consejo Nacional Electoral hacer el reconteo de los votos en 12.783 mesas en que aparentemente hubo graves anomalías.

La enorme cantidad de tarjetones nulos y no marcados, que ha dado lugar a que se diga que la suma de ellos es la triunfadora en las elecciones, llevó a la Procuraduría a pedir el reconteo físico de cada uno, pues a través del expediente de la anulación o de declarar el voto como no marcado, los jurados, por ignorancia o por deliberada mala fe, pudieron distorsionar el resultado de las elecciones.

Los “resultados atípicos” en ciertas regiones del país constituyen serios indicios de complicidad de los jurados con maniobras fraudulentas e incluso con una masiva operación de compra de votos.
Es fama que en ciertas regiones la compra de votos es un viejo hábito difícil de desarraigar. Pero en esta ocasión parece haberse llegado al colmo del descaro. Se habla de votos comprados aquí y acullá a razón de $ 40.000 incluso en Medellín, o a $50.000, $ 150.000 y $ 200.000 en otros lugares. Hubo votantes que dieron las gracias a sus compradores, mencionándolos en los tarjetones.

Mientras que en el país el promedio de abstención superó el 60%, las zonas en que se cree que operó la compra de votos exhiben tasas de participación electoral del 80% o más, lo que ha producido un aberrante desequilibrio en la representación en el Senado, pues probablemente 14 o 15 departamentos no la tendrán, mientras que los de la Costa podrían sumar unos 30 senadores.

Santos, con la desvergüenza que lo caracteriza, calla sobre las funestas consecuencias de su “mermelada”, a la que en sana lógica cabe atribuir este desastroso efecto, y la defiende diciendo que los congresistas tienen derecho de participar en el desarrollo de sus regiones y las partidas que con ellos acuerda el goberno se reflejan en obras positivas para ellas. Le faltó decir que la más elocuente de esas obras es el aumento de los votos en favor de sus paniaguados.

Remito al informe que presenta “Las Dos Orillas” sobre el impacto de la “mermelada” en ese aumento de votación:http://www.las2orillas.co/los-dineros-de-desastres-naturales-que-se-convirtieron-en-votos-top-10/
En la página de la Registraduría (http://congreso2014.registraduria.gov.co/99SE/DSE9999999_L2.htm) aparece la votación por los dos de los más conspicuos conservadores que a se llaman a sí mismos “enmermelados”, Roberto Gerlein y Efrain Cepeda:

ROBERTO VICTOR GERLEIN ECHEVERRIA

127.004 
0,88%

EFRAIN JOSE CEPEDA SARABIA

98.588 
0,68%

Sobre ellos dice “El Heraldo” que Santos ha premiado con creces su lealtad otorgándoles fuerte presencia en el Banco Agrario y en el ICA(vid.http://www.elheraldo.co/politica/ley-del-montes-atlantico-que-hacer-con-las-mafias-electorales-143989)
Y La Silla Vacía cuenta en detalle cómo se quedó Gerlein, el más veterano de los congresistas y antiguo seguidor de Laureano y Álvaro Gómez Hurtado, severos críticos en su hora de los que se vendían por un plato de lentejas, con el Banco Agrario (vid.http://lasillavacia.com/historia/asi-fue-como-gerlein-se-quedo-con-el-banco-agrario-45694)

En la página “Soledad Informa” se dice que, además, Gerlein y sus allegados son de los grandes beneficiarios del programa de construcción de casas sin cuota inicial, promovido por el tándem Santos-Vargas Lleras para apalancar sus aspiraciones electorales, así como de concesiones viales que les suministran cuantiosos recursos para comprar miles de votos.
Según este medio, “Los más reconocidos compradores de votos en Barranquilla y que se extienden a todo el area metropolitana son los del Partido Conservador liderados por la casa Gerlein y sus aliados”(http://soledad-informa.tumblr.com/post/60843594537/los-duenos-del-negocio-de-las-casa-gratis-que-entrega)

Súmese a todo lo anterior el hecho de que tanto la Registraduría como el Consejo Nacional Electoral entrabaron ilegalmente la puesta en marcha del Centro Democrático y su presentación ante la ciudadanía, fuera de que en varios departamentos no pudo presentar candidatos para la Cámara de Representantes por la obstrucción que ejerció la guerrilla de las Farc para la colecta de firmas , amén del engaño descarado que el Partido de la U llevó a cabo para desorientar a los que querían votar por las listas de Uribe.
Al tenor de las denuncias de la recién electa senadora Claudia López acerca de los nexos de Santos y Vargas Lleras no solo con la corrupción de la política, sino con la delincuencia, poca duda cabe sobre la responsabilidad del gobierno en lo que Fernando Londoño Hoyos en “La Hora de la Verdad” no vacila en llamar un monstruoso fraude. (http://www.lafm.com.co/noticias/claudia-lopez-santos-y-vargas-157793)

¿Qué garantías podemos esperar entonces de Santos y Vargas Lleras en las próximas elecciones, en las que se juega decisivamente su futuro político?

Lo he dicho varias veces y aquí lo reitero: “En el alma de Santos espantan” y “La reelección de Santos sería una catástrofe moral para Colombia”.

Hay que multiplicar, pues, los esfuerzos del Centro Democrático para que lo que se logró sin recursos ni maquinaria el 9 de marzo se duplique o triplique el próximo 25 de mayo, pues en ese día se juega la suerte de la patria colombiana.

Pianoforte, 27 DE MARZO DE 2014

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