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25 de marzo de 2014

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Tres tristes tigres

Hace un poco menos de dos años se firmó en Colombia el Pacto Nacional por el Agro, el cual busca fortalecer el desarrollo del campo permitiendo ser el engranaje que le hacía falta a los Consejos Municipales




Por Marco Suárez

Hace algunos años el enfoque educativo para la integración social se vio reflejada en la construcción de Megacolegios los cuales le abrieron un espacio a cientos de niños que se encontraban aprendiendo en instalaciones que no garantizaban un entorno adecuado para su formación. Varias ciudades del país le apostaron a la inclusión social a través de estas construcciones e invirtieron miles de millones de pesos en su realización.

Hace un poco menos de dos años se firmó en Colombia el Pacto Nacional por el Agro, el cual busca fortalecer el desarrollo del campo permitiendo ser el engranaje que le hacía falta a los Consejos Municipales de Desarrollo Rural para llevar a cabo Políticas Públicas agrarias que logren promover, articular y gestionar proyectos, planes y programas que fortalezcan el desarrollo competitivo del campo.

De la misma forma se han visto anuncios por parte del Gobierno Nacional para inversión en infraestructura, transferencias del orden Nacional a entidades como Colciencias y Sena, que buscan incentivar la investigación, la innovación y la competitividad; y acuerdos Internacionales que favorecerían nuestra industria agraria.

Tres tristes tigres que no han encontrado felicidad; pueden ser los famosos tigres asiáticos que transformaron la economía oriental, pero en vez de eso solamente son gaticos que andan descarriados sin que nadie los guie y los vuelvan feroces tigres económicos. Es incompresible que nuestras Políticas Públicas sean cortoplacistas y no exploten la economía agroindustrial que se encuentra inmersa dentro de la politiquería y la corrupción.

Que los Megacolegios en algunas partes del país no hayan funcionado es deprimente, que algunos municipios no hagan parte activa de los Consejos Municipales para el Desarrollo Rural, es deficiente y que el Gobierno Nacional sea el circo de anuncios del país, es inadmisible.

En un municipio como Chaparral en el Tolima, un Megacolegio que solo consta de paredes y cemento no son los motores para que nuestros estudiantes generen sentido de pertenencia hacia lo que tienen “Campo Colombiano”, precisamente un Megacolegio en Chaparral requeriría de campo, tecnología e infraestructura para que lograra, el que debería ser su objetivo principal; amor por el campo. Ese es solo un ejemplo de los muchos que hay por la falta de visión y de capacidad competitiva que por el terrorismo, el clientelismo y la corrupción han dejado en el olvido a la tierra de los presidentes.

Tres tigres, tres fortalezas desamparadas y solitarias, que si se engranan pueden llegar a ser los felinos más grandes de la producción colombiana, pero si nuestros mandatarios no se concientizan y ven la necesidad de tomar cada idea de inversión en infraestructura educativa, formación en la investigación y Política Pública, como un motor de producción que solo funciona si se articula con un mismo fin y se determina por cada región, por más que se quieran los objetivos a lograr, serán pocos los resultados positivos que se obtengan de estos.

Se pueden imaginar un Megacolegio que sea autosuficiente, que cultive los alimentos requeridos por los estudiantes, que desde temprana edad a los estudiantes se les desarrolle la inventiva y la investigación, que se encuentre dentro de un convenio interinstitucional del cual haga parte el Municipio, Gobernación, Sena y Colciencias para el desarrollo educativo y gratuito del estudiante y lo mejor que sea la base del municipio para atraer inversión para la agroindustria Chaparraluna; pues no está muy lejos, si es imaginable.

@marcsua 
marcosua@hotmail.com

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