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24 de marzo de 2014

Los verdaderos golpes a la paz

No lo da Uribe ni el Centro Democrático, como tampoco la mal llamada con vergajería extrema derecha

FARC
Por Mario Fernando Prado

No lo da Uribe ni el Centro Democrático, como tampoco la mal llamada con vergajería extrema derecha, término con que se quiere denostar a los seguidores del expresidente-senador colocándoles una chapa mentirosa que les puede costar la vida.

Los verdaderos golpes a la paz los sigue propinando la guerrilla de las Farc, la misma que habla y cacarea desde La Habana de una voluntad en tal sentido en un engaño que no podemos los colombianos seguir soportando.

Y es que mientras a manteles dialogan con el Gobierno en torno al fin del conflicto, sus secuaces en las cercanías de Tumaco secuestran, torturan y asesinan a sangre fría y a garrotazos a dos inermes policías, quienes de civiles estaban trabajando para la restitución del tejido social en esa zona del país.

Desde luego los nombres del mayor Germán Méndez Pabón y del patrullero Edilmer Muñoz Ortiz poco o nada importarán dentro de pocos días y serán olvidados como tantos otros miles de servidores de la patria que han caído en manos de esa organización criminal y narcotraficante.

Todo se quedará en protestas y en airadas reacciones, así sean crímenes de lesa humanidad frente a los cuales los negociadores no dicen ni mu y el Gobierno se tenga que tragar sapos y más sapos.

Bien lo dijo el senador saliente Aurelio Iragorri Hormaza —el caucano santista padre del ministro del Interior y reputada figura del Partido de la U— cuando expresó que, de haber sido él el presidente, se habría levantado de la mesa de negociación. Y es que así piensan muchos parlamentarios favorecidos con la mermelada santista, pero no lo dicen por temor a perder esas dádivas con que se les compró su conciencia.

Ya verán y lo repito: el vil asesinato de esos policías quedará impune porque la necesidad de la firma de un papel para obtener la reelección es más importante que la vida de unos compatriotas y, como todos saben, cocacola mata tinto.

El Espectador, Bogotá, marzo 21 de 2014.




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