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28 de marzo de 2014

El Petro caos XII

El maestro del suspenso, Orson Wells, nos enseñó que todo filme debería contar con un elemento sorpresa que le diera un giro inesperado a la película.

Gustavo Petro y Santos
Por Rafael Gómez Martínez

El maestro del suspenso, Orson Wells, nos enseñó que todo filme debería contar con un elemento sorpresa que le diera un giro inesperado a la película. Pareciera que, los alumnos aventajados del maestro OW, los progresistas de la Bogotá Humana en cabeza de Aureliano Buendía, alias Gustavo Petro, aprendieron muy bien la lección.

Desde que comenzó la columna del Petro Caos, completé 12 columnas de opinión en menos de dos años, todo un record Guiness; estas líneas de opinión le advirtieron a la ciudadanía bogotana sobre las consecuencias de votar mal: “Votar mal tendrá unas consecuencias funestas para la ciudad”. Y, sí que las tuvo. Cargado, por lo demás, de toda clase de desagradables sorpresas para los bogotanos.

La elección de Petro contó con tres elementos negativos, a mi modo de ver las cosas, ya con cabeza fría: una ignorancia política de parte de los ciudadanos, una falta de grandeza de la clase política bogotana, además de la indolencia de quienes no participan en la democracia. Ellos, prefieren ir en coche.

A la clase política bogotana se le debe pasar la cuenta de cobro. A David Luna, Galán chiquito y a la niña consentida: Gina Parody; quienes en un acto de falta de grandeza política prefirieron impulsar la votación por Petro, en vez de apoyar al señor Peñalosa.

Germán Vargas, y CR, el gran elector de Bogotá, duró en silencio cómplice. No dijo nada. No se opuso a nada. No propuso nada. ¿Por qué? Averígüelo, Vargas.

Todos los senadores, los representantes, viven y pescan votos en Bogotá y nadie dijo nada.

Lo más desagradable de este tortuoso y desagradable episodio donde se ha visto de lo peor que genera la condición humana que mencionaba el francés Malraux, la condition humaine, es que ha estado cargado de toda clase de abusos por quien ejerce el poder, en este caso Gustavo Petro. Esos abusos se dan porque el ciudadano del siglo XXI es un ignorante político que vota mal y, claro, votar mal tiene sus consecuencias.

¿Dos años después cómo se encuentra Bogotá? Mal. Muy mal. Durante estos dos años, no existió un solo concejal que realizara un debate de control político a algún funcionario de la alcaldía de la Bogotá Humana. Tampoco, lo hubo para los funcionarios de la Bogotá Positiva.

Al Gobierno nacional también le cabe su rabo de paja. Comenzando por la autorización de la importación de los camiones compactadores de basura que ya no sirven.

¿Después de destrozar a Bogotá durante 10 años, no debería la izquierda reflexionar sobre su manera de hacer política y de gobernar?

A los bogotanos nos costará otros dos años, sino cuatro, para recuperarnos del descalabro administrativo, social y político que generó el señor Petro.

Puntilla. US$ 14 mil millones guardó el flamante exembajador Roy Chaderton en una empresa en Costa Rica. Es que el comunismo con capital es bien llevadero.

*Miembro de la Corporación Pensamiento Siglo XXI

El Nuevo Siglo, Bogotá, marzo 27 de 2014.

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