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5 de febrero de 2014

Gol de la sociedad secreta

Las Altas Cortes han sido secu- estradas por un grupúsculo de la cúpula judicial que actúa al estilo de las sociedades secretas, esos clanes que buscan poder y beneficios para sí.



Uribe Vélez y las Cortes
Por Cecilia Orozco Tascón
Las Altas Cortes han sido secu- estradas por un grupúsculo de la cúpula judicial que actúa al estilo de las sociedades secretas, esos clanes que buscan poder y beneficios para sí.
La historia que culmina ahora se fraguó hace algunos años, cuando una altiva Corte Suprema le hablaba de tú a tú al presidente de la época que pretendía someterla. Corrían los tiempos de las chuzadas y los montajes contra los magistrados pulcros. Y de halagos y zalamerías para el sector cortesano dispuesto a ceder su autonomía por favores burocráticos, políticos y personales, manipulados entre ellos y unos consejeros de la Casa de Nariño. Estos últimos se trazaron un plan para infiltrar, con personajes sombríos, la jerarquía de las togas y mediante ese método tomar el control judicial. Hoy pueden cantar victoria. En 2007, segundo gobierno del hoy candidato al Senado Álvaro Uribe, la Suprema eligió presidente a César Julio Valencia, quien defendió el carácter constitucional de su corporación, a riesgo de su seguridad. Entre tanto crecían las larvas del otro lado. En este contexto se dio el ascenso del nefasto Francisco Ricaurte, en 2008, al puesto que ocupaba Valencia. Ese año empezó a armarse el plan de toma de los cargos directivos de la justicia. Ricaurte y sus amigos de fraternidad se imaginaron el futuro que sufrimos hoy. Sin embargo, no eran aún dominantes y por eso se les coló uno que no casaba en sus planes.

En 2009, era de la persecución, llegó a la presidencia Augusto Ibáñez, cuyo enfrentamiento institucional con el mandatario todavía se recuerda. Mientras tanto, el mal ricaurtista hacía metástasis y sumaba adeptos dispuestos a culebrear. El año 2010 fue singular. A Jaime Arrubla le tocó padecer, desde enero, el combate de las células sanas y las cancerígenas en la Sala Plena de la Suprema. El empate le impidió ser elegido y por eso presidió la corte en interinidad hasta diciembre, cuando consiguió por fin la mayoría de votos. En ese instante empezó el triunfo de la sociedad secreta, triunfo que acaba de lograr su más estruendoso gol. Sorpresivamente, Arrubla renunció una semana después. La Plena volvió a votar, esta vez por la fraternidad: ¡Pedro Munar fue presidente encargado durante un mes, el que le hubiera correspondido a Arrubla! Las larvas habían alcanzado su pleno desarrollo. Y arrancó la seguidilla que padece la Nación:

En enero de 2011 eligieron al tercero del clan, después de Ricaurte y Munar: Camilo Tarquino, en cuya presidencia se cocinó la vergonzosa reforma a la justicia con la que la sociedad secreta pretendía prolongar su período y su edad de jubilación. Javier Zapata, el cuarto, tuvo su turno en 2012 y fue quien se encargó, ladinamente, de impulsar la reforma y, después, de presenciar su entierro. 2013 fue glorioso para el clan con el ascenso de la viajera del crucero, Ruth Marina Díaz, reina de los tribunales por la varita mágica que carga y de la que salen nombramientos. Y este año es el de la expansión del virus:

Presidente de la Suprema: Luis Gabriel Miranda, elegido magistrado por espectacular presión de Ricaurte, vicepresidente en 2013 de la Corte y del hada madrina Ruth Marina Díaz y presidente de la Sala Laboral (de “propiedad” del ricaurtismo) en 2012. Vicepresidente de la Suprema y de Miranda: Leonidas Bustos, presidente de la Sala Penal en 2012 y 2013. Presidente de la Sala Laboral: Rigoberto Echeverri, exmagistrado auxiliar de Ricaurte. Presidente de la Sala Penal: Fernando Castro, exdefensor del capo de las esmeraldas Víctor Carranza y miembro de la fraternidad. Presidente del Consejo Superior de la Judicatura: Francisco Ricaurte. Presidente de la Sala Administrativa: Pedro Munar. Falta la sorpresa de la piñata: presidente de la Suprema en 2015: Leonidas Bustos. Las cortes ya no representan al Estado. Por arte de los fraternizados, ahora son de propiedad privada.


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