Top Ad 728x90

12 de febrero de 2014

,

Cómo reconciliarse con un enemigo que solo se aprovecha del discurso de paz

No entremos en honduras sobre lo que son propiamente las Farc. “Postrémonos reverentes” ante la definición que de sí mismas hacen -la que también adoptó Santos, impaciente por congraciarse con la academia y la prensa “políticamente correctas”-: son un ejército del pueblo, alzado contra el Estado colombiano.

José Obdulio Gaviria
Por José Obdulio Gaviria

No entremos en honduras sobre lo que son propiamente las Farc. “Postrémonos reverentes” ante la definición que de sí mismas hacen -la que también adoptó Santos, impaciente por congraciarse con la academia y la prensa “políticamente correctas”-: son un ejército del pueblo, alzado contra el Estado colombiano.

Ha habido varios intentos de “procesos de paz” con ese ejército rebelde. Todos han fracasado. 1) ¿Por qué? 2) ¿El actual fracasará?

Todos los procesos de paz con las Farc han sido iniciativa de los gobernantes del Estado que las Farc quieren destruir. No es hecho nimio, irrelevante. Siempre los “procesos de paz” con las Farc, han sido por iniciativa, invitación, ruego para que se “sienten a dialogar”. ¡Siempre! Ahí hay un principio de explicación de por qué han fracasado. Las Farc agarran el brazo de quien les ofrece la mano; le sacan todo el provecho al discurso de paz del contrario; y se marchan como fiera satisfecha con los despojos de una cacería. ¿Pasará algo distinto con las ilusiones de armisticio y desmovilización que ha creado Santos? Yo sigo el proceso desde las páginas de las Farc (en tema de comunicaciones, La Habana les ha permitido “desatrasarse” veinte años en comunicaciones). Cada frase que emiten es un grito de guerra, un ‘recorderis’ a Santos de que él fue el que los invitó, pero que si no está dispuesto a hacer las concesiones que enrumben a Colombia por la vía del socialismo -tipo Cuba, tipo Chávez-, pues que recoja sus bártulos y se marche. Para muestra este botón del secretariado: “(…) declaraciones de JMS (…) parecen más un delirio lleno de jactancias innecesarias, que la expresión de una política coherente que brinde garantías para adelantar el proceso de paz. No se puede distorsionar la realidad creyendo que es correcto escalar la guerra como si no hubiese conversaciones, o que se pueda adelantar un diálogo simulando que el país no está sufriendo los estragos de la confrontación”.

Creo que a Santos le va a pasar lo mismo que a sus antecesores; y plugo a Dios para que yo no tenga razón.

Centro de Pensamiento Primero Colombia, 12/02/2014

Top Ad 728x90