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3 de enero de 2014

Un cisne negro en la mente de Silva

Esta Navidad leí una columna de uno de los más reconocidos malabaristas burocráticos de Colombia: el exministro de Defensa Gabriel Silva

Gabriel Silva Luján | Copolitica
Por Óscar Tulio Lizcano

Esta Navidad leí una columna de uno de los más reconocidos malabaristas burocráticos de Colombia: el exministro de Defensa Gabriel Silva, quien se ha caracterizado por su destreza para acomodarse a quien tiene el poder. Lo conocimos por sus elogios al expresidente Uribe, de quien fue un obsecuente funcionario. Ahora, en cambio, está a favor del presidente Santos, pero con una característica indeseable: para expiar sus culpas y demostrar más obsecuencia, despotrica de su anterior jefe, Uribe.

Recuerdo a Fouché, el genio tenebroso, un libro biográfico del escritor austriaco Stefan Zweig en el que se narra la vida del político francés Joseph Fouché. Este ocupó en la política francesa un papel histórico por su habilidad para acomodarse rápidamente al poder. En el bolsillo interior de su saco guardaba dos discursos muy bien escritos que, con la misma finura gramatical, usaba según quien resultara ganador y perdedor. Ambos, supuestamente, eran sus amigos, y había servido en su causa política. Varios Fouché han brotado a una velocidad increíble en Colombia y han logrado sobrevivir en la aguda controversia de Santos y Uribe.

La columna que menciono es Los cisnes negros, publicada en El Tiempo. Silva comentó en ella sobre el libro de Nicholas Taleb, titulado con ese mismo nombre. Taleb expone que, en la historia, a los movimientos sociales no lo rige los predecible sino aquello que nadie tuvo en cuenta.

Silva, en su columna, comentó sobre un cisne. En tono satírico político, señaló que no le sorprendería que el proceso de paz lleve a que el Eln se vuelva las nueva Farc. Creo que sin pensarlo, este Fouché criollo expuso algo interesante, pero por hacer bonito hizo feo.

Esta es una grave observación, de las tantas que se han hecho. No habría paz ni cese al conflicto, si a la vez no se dialoga con el Eln, que a mi juicio, por su habilidad tendenciosa de dilatar los diálogos que ha tenido con gobiernos anteriores, está ahora como el caimán: con la boca abierta en una de las playas del país vecino, en espera del acuerdo con las Farc.

Farc y Eln se han dado plomo en el monte. Y los "elenos" saben que no todos los frentes "farianos" van a entregar sus armas, y están a la espera de que se incorporen hombres armados a sus filas, porque tienen todo en común: la coca, la extorsión, el secuestro. También se han borrado totalmente las barreras ideológicas y políticas que al principio del conflicto los diferenciaban. Además, hay algo que llama poderosamente la atención: por ser las Farc un grupo tan cerrado, muchos de sus hombres lograrían en el Eln los asensos que tanto han buscado.

Entonces, los buitres del proceso de paz, que tanto lo reprochan, entre los que se cuenta el exministro Silva, duro crítico de esos buitres del miedo, sin pensarlo ha contribuido a aumentar el escepticismo que despierta la negociación en La Habana, una oportunidad que ha sido un duro experimento para el Gobierno, difícil de venderles a ciertos sectores de opinión. Al decir que la paz podría convertir al Eln en las Farc, Silva ha anidado un huevo que, en la mente de muchos otros, podría convertirse en un dañino cisne negro para el proceso de paz.

El Colombiano, 29/12/2013


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