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27 de enero de 2014

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Preferible el costo de la seguridad, no el de la impunidad

Decir que se prefiere el costo de la impunidad y el libertinaje para los terroristas por un sofisma de paz es olvidar las miles de víctimas del terrorismo, es olvidar que impunidad sólo es partera de crímenes. La seguridad no es guerra, es un valor democrático necesario para la consolidación y el bienestar de la patria.

Por Juan Urrea

Eran las nueve de la noche, de repente el himno nacional se entonó en los televisores y las radios encendidas, era la frecuente y tal vez aguda voz del presidente de la República Andrés Pastrana: "Manuel Marulanda, yo le di mi palabra y la cumplí, siempre la cumplí, pero usted me ha asaltado en mi buena fe y no sólo a mí sino a todo el pueblo colombiano" ¿Por qué mencionaba esto Pastrana?

Diez de la mañana de un 20 de febrero de 2002, el ambiente lucía normal en el aeropuerto de Neiva, Gechem tomaba un vuelo de AIRES hacia Bogotá para asistir a un coctel para la financiación de su campaña, el sonido de las turbulencias del avión casi que se silenció cuando terroristas de las FARC desviaron el vuelo, claro, era un secuestro, uno de los tantos ejecutados en el mal llamado proceso de paz del Caguán que duraría más de seis años.

El país seguía escuchando a su mandatario, "Desde ese día las FARC no han hecho otra cosa que borrar con sus acciones el espíritu de conciliación que habían firmado en el papel", afirmó Pastrana, hacía referencia al día en que se firmó un cronograma para la paz; como si alguien le preguntara a Pastrana Arango cual había sido el costo de ese proceso de paz, el presidente añadió, Se intensificaron los atentados terroristas, que alcanzaron los 117 en tan sólo los últimos 30 días, Fueron 4 carros bomba, 5 ataques a instalaciones, 7 campos minados, el homicidio de 20 civiles, incluyendo mujeres y niños; la voladura de 33 torres de energía, de 2 tramos del oleoducto, de tres puentes, entre otros actos de barbarie. Incluso llegaron a atentar contra los servicios más básicos de los colombianos, como el agua. Serían, tal vez, algunos de los relevantes para no llenar de cifras del terror el espacio televisado.

“Nos encontramos de repente con la “cárcel del pueblo”, era una jaula de malla, con alambre de púas, una puerta con cadenas y un candado grande” relata Gechem, y sí, la relatada no es otra que la ya comparada con los campos de concentración de los nazis, esa estremecedora y abrumadora imagen del terrorista jojoy “saludando” a unos secuestrados, eso decía Gechem.

El país supo cuál era el costo de un proceso de negociación con terroristas y una promesa de falsa paz, Gechem no lo entendió; no entendió que el costo de esa falsa paz que sólo lleva al país a un abismo en todas sus dimensiones, era más terrorismo, más extorsiones y fortalecimiento de los criminales ¿Preferimos el pecio de una falsa paz? El terrorismo de las FARC no buscan unas cuantas curules en el Congreso, basta leer los comunicados del grupo terrorista, buscan el poder; la voluntad de paz se traduce en la constante violación a los derechos humanos, DIH y demás. La paz no es legitimar el terrorismo, tampoco lo es una política criminal donde estos vayan al poder y quienes han dado tanto por la patria como los soldados y policías sean humillados y ajusticiados por sectores afines a la izquierda antidemocrática.



Colombia en 8 Años supo lo que era la seguridad, tranquilidad para los campesinos, protección de vidas sin importar su relevancia o no en la sociedad, alcaldes gobernando desde sus municipios, castigo a los criminales así como una mano tendida a quienes desistieran de seguir en grupos terroristas. El costo de la seguridad fue relaciones con los vecinos tensas mientras estos buscaban beligerancia para NarcoFARC, Colombia exigía justicia, el costo de la seguridad fue mayor inversión, que se tradujo en más empleo y oportunidades para los colombianos de todos los niveles; el costo de la seguridad fue la defensa de la vida de los policías y soldados, el costo de la seguridad fue más protección para periodistas, opositores y demás así como la reducción del homicidio de personas protegidas por el DIH.

Decir que se prefiere el costo de la impunidad y el libertinaje para los terroristas por un sofisma de paz es olvidar las miles de víctimas del terrorismo, es olvidar que impunidad sólo es partera de crímenes. La seguridad no es guerra, es un valor democrático necesario para la consolidación y el bienestar de la patria.


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