Top Ad 728x90

27 de enero de 2014

Las monedas de Santos

on el gobierno Santos, nos hemos tenido que acostumbrar a estar siempre desconfiados, siempre vigilantes, siempre atentos a leer entre líneas, pues cada mensaje o actuación que de él proviene, carente de sinceridad, viene infaliblemente preñado de segundas intenciones

Juan Manuel Santos
Con el gobierno Santos, nos hemos tenido que acostumbrar a estar siempre desconfiados, siempre vigilantes, siempre atentos a leer entre líneas, pues cada mensaje o actuación que de él proviene, carente de sinceridad, viene infaliblemente preñado de segundas intenciones; es en esencia, un gobierno mentiroso que ha llegado al culmen de la politiquería. Una frase bandera de este gobierno, es extrapolable a otros escenarios y circunstancias, y nos ayuda a entender el espíritu político de Juan Manuel Santos: “Cambiar las balas, por votos”.

Para este gobierno, esa es la manera de hacer política. Cambiar todo por votos. Comprendo que el voto es el elemento primo, con el que la ciudadanía ejerce sus derechos y deberes democráticos, y que es lo que todo proyecto político desea conquistar. Pero he ahí, la diferencia que sutil, pero contundente, tiene la política con la politiquería. Un movimiento o partido político que ejerce este hermoso arte, fundamentado en la ética y la transparencia, busca con sus propuestas y su visión de país, conquistar ese elemento primo, como quien conquista a la mujer amada. Incluso, si es un proyecto que ya tuvo la oportunidad de gobernar, es su desempeño bueno o malo, según sea el caso, un elemento de juicio para que esa mujer amada que es el favor del elector, apoye o no sus aspiraciones. En contraste, quienes ejercen la politiquería, consideran que esa mujer amada, es más bien una mercancía, que se puede adquirir con diversas monedas; una prostituta a la que es posible llegar si la oferta es lo suficientemente atractiva.


Politiqueros como Juan Manuel Santos, conocen bien esas monedas y no tienen escrúpulos a la hora de ponerlas en circulación. Secuestrar las regalías de los municipios y departamentos productores de hidrocarburos, usando como capa y escudo el hartazgo de la ciudadanía con la rapiña provincial, fue quitarle la presa al zamuro, para entregársela a las hienas. Cuantiosos recursos económicos que no dudará en cambiar por votos, con el agravante de llevar las regiones a una humillante subyugación al poder central, que como no, le puede conceder que alcaldes y gobernadores, deban servir a sus intereses electorales. 


En ejercicio de tan despreciable cálculo electoral, entramos en la tercera semana del año, sin que se haya definido que va a pasar con el PIC (Protección al ingreso cafetero), herramienta vital para capotear la crisis en la que su incompetencia, mantiene sumidas a las cerca de 550 mil familias cafeteras. Está conduciendo a estas familias, con una aterradora premeditación, a una desesperante situación. Hay cafeteros recurriendo al empeño o venta de sus posesiones materiales para poder subsistir, mientras el Presidente pasea cómoda y arrogantemente por Europa. Calcula, con base en la premisa que la desesperación nubla el juicio, que liberando recursos en época electoral, es posible cambiar PIC por votos. 


Santos, en su mercantilismo electoral, utiliza de modo infame, el deseo de un pueblo martirizado por décadas, y pretendiendo vestir como armadura y yelmo un pervertido concepto de paz, y teniendo como lanza de torneo su bien aceitada máquina mediática y publicitaria, piensa que esa va a ser una efectiva moneda de intercambio. Calcula que es perfectamente posible, cambiar la esperanza popular por votos.


Por último, y como reales guardados en la faltriquera, tiene a su favor los fusiles del cartel narcoterrorista más grande del mundo, y un sistema judicial mercenario, para amedrantar a quienes en uso de su enorme dignidad, no son sujetos de trato comercial, y sordos a sus cantos de sirena, buscarán la recuperación del rumbo. Pues bien señor Santos, creo que la sorpresa que se van a llevar usted y sus serviles, va a ser de marca mayor. Este es un pueblo que ha empezado a conocer el poder que tiene el voto y seguro estoy, que en franca mayoría, le va a propinar una lección democrática de proporciones catedralicias cuando el 9 de marzo, en las elecciones parlamentarias, sus monedas no tengan efecto alguno sobre el elector y esa Unidad Nacional de la cual usted se ufana, sufra una estrepitosa derrota. Ahí señor Presidente Santos, será el comienzo del fin para usted. No sabe cuánto deseo asistir a esa memorable jornada


Rodrigo Gallo
@AlegreBengali





Ad: Quien trata a una digna mujer, como si fuese una mercancía, nunca tendrá de ella el amor y más bien, se asegurará su desprecio eterno. Eso es lo que el pueblo colombiano, siente por el Príncipe de Anapoima

Top Ad 728x90