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8 de enero de 2014

Internacionalización de la economía colombiana

Hay cambios graduales, casi imperceptibles, cuyo significado viene a hacerse aparente con el transcurso de los años.

Comercio Exterior | Copolitica
Por Rodrigo Botero Montoya

Hay cambios graduales, casi imperceptibles, cuyo significado viene a hacerse aparente con el transcurso de los años. La creciente apertura al intercambio internacional de bienes, servicios e inversiones es uno de ellos. Ese proceso, iniciado hace unas cuatro décadas, tiene implicaciones para el diseño de las políticas públicas, para la organización de las empresas y para el comportamiento de los agentes económicos. La interacción con interlocutores extranjeros y con culturas diferentes contribuye a crear un cambio de mentalidad.

La inserción en la economía mundial puede apreciarse de diferentes maneras. Uno de los efectos más visibles es el incremento de las corrientes comerciales y el crecimiento de la participación del comercio exterior en la totalidad de la actividad económica. Se estima que el valor total del comercio exterior del país fue del orden de US$120.000 millones en 2013. Las importaciones han estado creciendo a la par con las exportaciones. 

Los acuerdos comerciales que están próximos a entrar en vigencia permiten prever una trayectoria ascendente del volumen y el valor de las transacciones externas. Esto constituye un reto logístico para los puertos, los sistemas de distribución y la red de transportes. La demanda social por mejores vías terrestres no tenía la misma intensidad cuando el principal producto de exportación era el café. La dinámica del comercio exterior está creando oportunidades de desarrollo regional, tal como puede observarse en las principales ciudades del Litoral Caribe. 

La inversión extranjera directa se dirige al sector minero-energético, el comercio, las manufacturas y las actividades relacionadas con la tecnología, la información y las comunicaciones. Las inversiones colombianas en el exterior incluyen el sector financiero, las redes de transmisión eléctrica de alta tensión, los materiales de construcción y los alimentos. Estas inversiones han estimulado la exportación de servicios profesionales.

El temor de que la inserción en la economía mundial condujera a un colapso empresarial resultó infundado. Por el contrario, la economía colombiana ha crecido y se ha diversificado en la medida en que se ha abierto hacia el exterior. Han surgido nuevos renglones de exportación. La inversión extranjera está aportando tecnología y creando nuevas fuentes de empleo formal. Las empresas han respondido a la competencia externa mejorando la productividad y adoptando prácticas gerenciales de clase mundial. El incremento de importaciones de maquinaria y equipo ha permitido modernizar el aparato productivo nacional. Las importaciones también han puesto al alcance de los consumidores una mayor variedad de bienes a precios razonables.

Las condiciones son propicias para avanzar sin timidez por el camino inicial con el fin de aprovechar los acuerdos preferenciales existentes y abrir nuevos mercados en la Región Asia-Pacífico.

Dentro de ese orden de ideas, la consolidación de la Alianza del Pacífico con México, Chile y Perú debería convertirse en un objetivo prioritario de la estrategia económica internacional de Colombia.

Conformar un mercado regional ampliado de 200 millones de habitantes aumentaría la capacidad negociadora de cada uno de los integrantes del grupo frente a las economías asiáticas.

La República.co, Enero 8, 2014




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