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10 de enero de 2014

El hombre de la paz

No ha existido en la historia de Colombia una política de paz más exitosa que la del gobierno del presidente Uribe.

Álvaro Uribe Vélez
Por Francisco Mejía Sendoya

No ha existido en la historia de Colombia una política de paz más exitosa que la del gobierno del presidente Uribe.

En esto coincidirán todos aquellos cuyo criterio para evaluar una política de paz sea el de la reducción de los niveles de violencia hacia la población, de una manera sostenible, sin claudicaciones que luego generen más violencia.

El pueblo lo ve así, sólo una pequeña minoría nostálgica del espectáculo mediático y afrentoso que presentaba a los verdugos de Colombia convertidos en interlocutores válidos de diálogos inanes, estará en desacuerdo.

Las cifras son impresionantes: treinta y dos mil paramilitares desmovilizados y sus jefes extraditados por no cumplir con las condiciones de su reinserción y más de trece mil guerrilleros reinsertados a la civilidad, sin aspavientos, sin shows mediáticos, pero con la fuerza inexorable de una gota que día a día iba horadando la voluntad de lucha de la maquinaria terrorista.



Sin la información de estos conversos a la civilidad no habrían sido posibles los grandes golpes militares como Jaque y Camaleón.



Por eso da dolor de Patria que cuando corresponde homenajear al artífice de esta hazaña, al doctor Luis Carlos Restrepo se le pretenda enlodar por la supuesta falsa desmovilización de la compañía Cacica la Gaitana de las FARC. Que todo fue un montaje, que esa estructura nunca existió, que el doctor Restrepo fraguó tal engaño para mostrar resultados (como si silenciar los fusiles de cuarenta mil criminales no tuviera suficientes méritos), todo eso han dicho sus detractores.



Pero la verdad afloró y el honor de Luis Carlos Restrepo emergió incólume tras el reportaje que El Tiempo le hizo al comandante 'Biófilo' el pasado primero de julio. Ese comandante guerrillero, que el juicio implacable de los enemigos del Gobierno de la seguridad democrática lo proclamó como falso sólo porque el día de su desmovilización luciera una cola de caballo, un camuflado nuevo y tuviera un aire citadino, resultó ser un comandante muy real.



Terminó metido en las FARC por un extravió ideológico de sus años de universitario, y quien lo creyera, también por obra de una política de paz equivocada del Gobierno de entonces; Felipe Salazar, alias 'Biófilo', fue haciendo el combustible de su futuro en la teoría disparatada del marxismo, pero la chispa la encontró en las apacibles reuniones con el camarada 'Alfonso Cano', reuniones que un Caguán de puertas abiertas les proporcionó a él y a muchos jóvenes como él.



¡Qué ironía! Ese proceso de paz que facilitó el ingreso a la ilegalidad de tantos jóvenes nos es criticado por los que hoy señalan al doctor Restrepo, pero aquel que les dio una segunda oportunidad de regresar a la sociedad tiene al excomisionado dando explicaciones en la Fiscalía sólo porque en esta desmovilización se habrían colado algunas personas.

¡Vaya que haber servido a la Patria con devoción desde el uribismo se ha convertido en cabeza de proceso en estos tiempos! El gran legado del presidente Álvaro Uribe y del doctor Luis Carlos Restrepo fue haberle mostrado al país que la condición para hacer una política de paz efectiva es que esta se haga desde un contexto político más amplio que contenga una política de seguridad que no ceda un milímetro del estado de derecho a la ilegalidad.

Colombia necesita de hombres como Luis Carlos Restrepo en la actividad política, ojalá lo veamos participando decididamente defendiendo las tesis del Uribismo. Perderíamos un gran escritor, pero recuperaríamos un gran servidor público.

El Nuevo Día, 2011 Julio 13

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