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18 de diciembre de 2013

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Verdadera historia del “complot” contra Petro

Una de las características del pensamiento de izquierda desde sus orígenes marxistas es que creen que todo lo que sucede obedece a una conspiración de una clase para destruir a otra. Ese sesgo mental los lleva a volverse fantasiosos cuando interpretan los acontecimientos más evidentes y previsibles.

Pacho Santos | Copolitica
Por Francisco Santos

Otty,

Una de las características del pensamiento de izquierda desde sus orígenes marxistas es que creen que todo lo que sucede obedece a una conspiración de una clase para destruir a otra. Ese sesgo mental los lleva a volverse fantasiosos cuando interpretan los acontecimientos más evidentes y previsibles.

Con el ánimo de hacer digerible esta comunicación, le cuento que la gestación del complot que usted tan creativamente descubrió comenzó en la constituyente de 1991, siendo usted mismo protagonista de ella, lo que lo convierte en parte activa del complot.

La Constitución de 1991 señala en su artículo 277 que el Procurador deberá “Ejercer vigilancia superior de la conducta oficial de quienes desempeñen funciones públicas, inclusive las de elección popular; ejercer preferentemente el poder disciplinario e imponer las respectivas sanciones conforme a la ley.” Ese artículo, Otty, fue el comienzo del complot. Me muero de las ganas por saber si la numerosa bancada del M19, encabezada por Antonio Navarro y por usted, se opuso o hicieron algún tipo de objeción a la redacción de este artículo. Porque si no, le quiero decir, que ustedes fueron parte fundante de la conjura.

El complot seguiría después con la expedición de la Ley 80 de 1993 Estatuto de Contratación Pública y con las numerosísimas normas que lo han desarrollado y complementado, así como con la expedición del Código Único Disciplinario en 2002 que fue aprobado entre otros por Gustavo Petro y Antonio Navarro como Representantes a la Cámara. Entonces Otty, a la supuesta tramoya se le deben sumar Gustavo Petro y Antonio Navarro. Un momento culminante del complot fue cuando eligieron a Alejandro Ordoñez como Procurador General, y Petro, que ya estaba complotado, obviamente votó por él. El plan siguió sin tropiezos hasta diciembre del 2012 cuando Gustavo Petro decidió, a pesar de las innumerables advertencias, cambiar el modelo de recolección de basuras en Bogotá. Petro, obviamente, como parte del complot, cambió el modelo de basuras violando toda la normatividad existente como se lo hicieron saber la Comisión de Regulación, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, la Superintendencia de Industria y Comercio, el Defensor del Pueblo, la Veeduría Distrital, la gran mayoría de los concejales, los medios de comunicación, algunos ex alcaldes de Bogotá y hasta algunos funcionarios de su administración como Diego Bravo, logrando, cosa que fue muy importante para el éxito del complot, que el 70% de los bogotanos pensaran que eso había sido una equivocación. Luego de ese hecho tan importante para el devenir de la conspiración, se abrieron investigaciones en la Contraloría Distrital, la Fiscalía, la Procuraduría, la Superintendencia de Servicios Públicos y la Superintendencia de Industria y Comercio, es decir, el complot iba bien.

Los procesos siguieron su marcha y los medios de comunicación empezaron a ver como algo inminente una sanción a Petro, tal y como lo publicó El Espectador el 22 de octubre con el titular "Campaña de rumores da como inminente la destitución de Petro" o como lo emitió Canal Capital el 28 de octubre en el programa Controversia cuando León Valencia, Jaime Castro, María Victoria Vargas, Carlos Vicente de Roux y Guillermo Asprilla debatieron la inminente sanción de Gustavo Petro. Es curioso que en el preámbulo del mencionado programa, León Valencia, afirmara que en los últimos días el tema de la destitución ha tenido mucha discusión y había muchas versiones al respecto.

Como ve, el complot estaba creciendo y cada vez había más gente con información que según usted era privilegiada. Uno de los que parecía entender que lo iban a destituir era el propio alcalde Gustavo Petro que solicitó a mediados de octubre medidas cautelares ante el Sistema Interamericano para impedir una inminente sanción. Es más, el 28 de noviembre, cuando la Procuraduría General convocó una rueda de prensa, muchos medios se atrevieron a anticipar que era para destituir a Petro.

El 14 de noviembre, casi un mes después de que los medios y los comentaristas hablaran insistentemente de la destitución de Petro, nos reunimos en mi oficina y hablamos de lo que todo el mundo hablaba: la inminente destitución de Petro. En ese sentido hicimos lo que hacemos aquellos a los que nos gusta el fútbol y la política: discutimos escenarios, hablamos de posibles alineaciones y departimos sobre la incertidumbre y el futuro de la ciudad. Luego que se confirmó lo que todo el mundo sabía desde diciembre de 2012, y era que a Petro lo iban a sancionar por lo que había hecho arbitrariamente con las basuras, para no hablar de las otras situaciones por las que “posiblemente” lo van a sancionar, y conste que pongo en comillas el posiblemente, escuché asombrado su teoría de la conspiración.

Otty, le quiero decir que en democracia los escenarios políticos se discuten, se anticipan, se vislumbran y se actúa conforme a esas previsiones. En los únicos países en donde esas anticipaciones eran calificadas de complot era en los antiguos Estados comunistas en los que confinaban en los gulags a aquellos que se atrevían a ver escenarios que diferían de los diseñados por el politburó.

En un Estado de Derecho, las decisiones de las autoridades se deben controvertir a través de las herramientas legales y no con invenciones fantasiosas que buscan, claramente, desviar la atención del asunto entre manos.

Le desluce a usted, que juró cumplir con las reglas de juego democráticas cuando entregó las armas, tender un manto de duda sobre la decisión que en derecho adoptó el Ministerio Público respecto de las actuaciones administrativas del alcalde Gustavo Petro. A nombre de los colombianos que creímos en el proceso de paz con el M-19, espero que comprenda que en una democracia quienes analizan la coyuntura política no somos conspiradores susceptibles a ser jugados sumariamente, como usted lo pretende, en el tribunal de la opinión pública.

Cordial Saludo,



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