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9 de diciembre de 2013

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Un triunfo difícil, pero posible

El candidato Oscar Iván Zuluaga, según la última encuesta, es el segundo en la preferencia de voto de los colombianos, con el 13%, frente al 25% del presidente Santos.

Óscar Iván Zuluaga | Copolitica
Por Alfonso Monsalve Solórzano

El candidato Oscar Iván Zuluaga, según la última encuesta, es el segundo en la preferencia de voto de los colombianos, con el 13%, frente al 25% del presidente Santos. Vistas estas cifras de manera desprevenida o ingenua, podría creerse que la ventaja de Santos podría ser insuperable y que si Zuluaga llega a la segunda vuelta, como la encuesta indica, los partidos de Unidad Nacional y los Verdes –progresistas, más los de izquierda, incluidas la Unión Patriótica y Marcha Patriótica, como fuerzas cercanas u orgánicas de las Farc, quienes ya están combinando todas formas de lucha, podrán vencer a Zuluaga, que tiene el engranaje, el político, el económico y el armado, en contra.

Y sí, la tiene difícil. Debe superar a Santos, que además del apoyo decidido de las Farc, también combina a su manera todas las formas de lucha, la legal y la que viola la ley de garantías; el discurso maniqueo y vacío y el reparto, a través de sus organizaciones de campaña, de miles de millones de pesos para que sus aliados y aquellos que puedan comprar, alimenten las bocas insaciables de sus feudos, para asegurar la reelección. El dinero en campañas subliminales de justo, moderno y seguro, en cuanto medio de comunicación acceden, es infinito.

Y esto, sin hablar del uso oportunista del oportunismo para aprovechar los eventos o las personas que convocan a la nación o al mundo; en esto no tienen límite: cambiaron la pantaloneta azul de la selección colombiana de futbol, por la blanca, para indicar que ésta apoya la política de Santos, y éste tienen la audacia de utilizar la muerte de Nelson Mandela para justificar la entrega del país a las Farc en nombre de la paz, como si éste no hubiese sido un luchador por la democracia, luego de una militancia comunista armada de la que se alejó para intentar construir una Suráfrica democrática, en el sentido de lo que son las democracias liberales: regímenes pluralistas e incluyentes con economías de mercado, exactamente lo opuesto a lo que pretenden las Farc, que lo que buscan es una dictadura narcomarxista con la inexplicable ayuda del presidente. O esparcir el mito de que toda la comunidad internacional apoya su proceso, mientras Obama dice claramente que perseguirá a los narcotraficantes de las Farc, y otros altos funcionarios pronuncian palabras ambiguas y zalameras porque la diplomacia obliga, pero después, nada de nada, como escribió el viernes Libardo Botero en www.periodicodebate.com. O manipular al Consejo Nacional Electoral para que prohíba la imagen de Uribe en el tarjetón, con el argumento de que se deben impulsar los partidos y no los movimientos personales, falacia que pasa por encima a la Constitución que, precisamente, permite crear movimientos significativos de ciudadanos, organizaciones que no son partidos.

Digo, es difícil, pero no imposible. Además de los uribistas activos, existe un gran núcleo de ciudadanos liberales, conservadores, de izquierda, sin partido, votos de opinión que comparten la concepción de Uribe centro democrático. La estadística que estoy analizando expresa con claridad que al menos el 29% de los colombianos no han escogido todavía por quien votar. Estos indecisos son, precisamente uno de los objetivos de la campaña de Uribe Centro Democrático, UCD, junto con la gran masa de colombianos que siendo uribistas creen que el expresidente, el candidato y su movimiento son del partido de la U, confusión que, por supuesto, el CNE está empeñado en mantener.

A estas alturas, una intención de voto del 11% a favor de Oscar Iván Zuluaga, es un activo muy grande. Recuérdese que en 2002, la gente que iba a votar por Uribe en enero no superaba el 4%.

Es cierto que Zuluaga no es Uribe, y que promocionarlo tiene dificultades, pero no en el sentido peyorativo de que es inferior política e intelectualmente al ex presidente. No. Lo que hay que hacer es permitirle mayor protagonismo, posibilitarle que exprese sus ideas como el jefe político que es; no puede ser el apéndice de nadie, ni siquiera, y mucho menos, del ex presidente, que ha sido el primero en reconocer esta dificultad e intentado solucionarla. Oscar Iván Zuluaga debe presentarse con su perfil propio defendiendo la doctrina de Uribe centro Democrático, utilizando las técnicas de comunicación de masas, algo que ya está inventado y en lo cual hay magníficos asesores en el país y en el exterior; hay que apoyarlo en la formulación de las propuestas en los campos en que no es fuerte, para que esté en condiciones de debatir con cualquiera. En síntesis, se debe abandonar ese estilo artesanal y tímido de hacer campaña, que ni siquiera los medios afines superan (basta observar cuántas veces lo mencionan y de qué manera lo hacen), para que se piense en grande en la estrategia publicitaria.

Hoy no basta tener la razón y profesar buenas ideas para ganar unas elecciones. Hay que lograr que el país identifique a Oscar Iván Zuluaga como una marca de calidad con prestigio masivo que esté presente en cada casa, oficina, fábrica, etc., con el objeto de introducirlo como un referente en la vida cotidiana de la gente. Sólo así podrá vencer a Santos, y, de paso, ayudar a Uribe para que las listas de UCD tengan la mejor votación posible en las elecciones parlamentarias.
El Mundo, 08/12/2013

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