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5 de diciembre de 2013

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El ocaso de la influencia chavista

Es difícil saber si el presidente venezolano, Nicolás Maduro, logrará superar el caos económico que está causando

Hugo Chavez | Copolitica
Por Andrés Oppenheimer

Es difícil saber si el presidente venezolano, Nicolás Maduro, logrará superar el caos económico que está causando y mantenerse en el poder, pero es cada vez más evidente que -en el plano externo- la influencia de Venezuela en el resto de América latina está cayendo tan rápidamente como las reservas internacionales del país bolivariano.

La semana pasada, Venezuela perdió un nuevo aliado potencial en la región cuando la candidata Xiomara Castro, la esposa del presidente depuesto Manuel Zelaya, terminó en un lejano segundo lugar en las elecciones presidenciales de Honduras.

Según los resultados oficiales, el candidato de derecha Juan Orlando Hernández ganó las elecciones por más de cinco puntos. Castro disputó el resultado, pero la mayoría de los observadores internacionales avalaron los resultados oficiales y hasta el presidente "revolucionario" de Nicaragua, Daniel Ortega, felicitó a Hernández por su victoria.

Pocas semanas antes, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner había sufrido una dura derrota en las elecciones legislativas de octubre al no lograr una supermayoría en el Congreso que le hubiera permitido cambiar la Constitución y postularse para un tercer mandato en 2015.

La Presidenta regresó a la Casa Rosada a fines de noviembre luego de un mes de ausencia. Su primera aparición pública fue con un perrito llamado Simón, en homenaje al héroe venezolano Simón Bolívar, que según dijo había recibido como regalo de Adán Chávez, el hermano del difunto presidente.

Sin embargo, al margen de ese gesto simbólico, el gobierno argentino ya no puede esperar ayuda de Venezuela, como la que recibió entre 2005 y 2008.

Por el contrario, tras su derrota electoral, y ante una economía debilitada tras varios años en que el Gobierno despilfarró la mayor bonanza de la historia reciente de su país, la presidenta argentina está haciendo un giro hacia la derecha.

La semana pasada, el Gobierno anunció un acuerdo por el que indemnizará a la petrolera española Repsol, a la que había expropiado en 2012 para supuestamente "recuperar la soberanía" del país. Ahora, el Gobierno anunció que le pagará más de $ 5000 millones a Repsol, que había llevado el caso a tribunales internacionales, bloqueando otras inversiones petroleras en el país.

En otro ejemplo del giro político de Cristina Fernández, la Argentina está negociando con el Fondo Monetario Internacional, el organismo contra el cual solía despotricar la Presidenta en sus ardorosos discursos.

El fin de la bonanza de las materias primas y la ausencia de una Venezuela con chequera para ayudar a los amigos han hecho que la Argentina se haya quedado con escasez de dólares y necesite inversiones.

En América Central y el Caribe, Petrocaribe, la institución gubernamental venezolana que ofrece petróleo subsidiado a países de la región, ha aumentado 60% los pagos en efectivo que exige a sus países miembros, que hasta ahora pagaban un 50% en efectivo. A principios de noviembre, Guatemala anunció que se salía de Petrocaribe porque las nuevas condiciones ya no le convenían.

"En los últimos seis meses, Estados Unidos ha superado a Petrocaribe como el principal suplidor de combustibles a los países de América Central y el Caribe", me dijo Jorge Piñón, experto en petróleo de la Universidad de Texas. Y, meses antes, Venezuela había perdido otro potencial aliado en la región cuando Paraguay eligió al empresario de centroderecha Horacio Cartes en las elecciones presidenciales de ese país.

Venezuela también sufrió un duro revés entre sus aliados ideológicos cuando pocas semanas atrás el ideólogo del chavismo, Heinz Dieterich, el profesor alemán residente en México a quien se le atribuye haber inventado la frase del "socialismo del siglo XXI", afirmó que Maduro es un "farsante".

Mi opinión: la influencia política y económica de Venezuela ha sido proporcional a sus reservas de divisas y está cayendo rápidamente. Las reservas internacionales de Venezuela han caído desde una cifra récord de 42.000 millones de dólares en 2008 a $ 20.000 millones actualmente. Ya no hay para repartir.

La economía venezolana se ha desmoronado, la inflación ya supera el 50% anual, una de las más altas del planeta, hay escasez de alimentos y Maduro agudiza la crisis con medidas cada vez más contraproducentes.

No sé qué pasará en Venezuela, pero en el resto de América latina hay síntomas visibles de que la influencia chavista es cada vez menos importante y más anecdótica, como el nuevo perrito de la presidenta argentina.

La Nación, 04/12/2013

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