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18 de noviembre de 2013

Oidos que tal oid

¿Un negociado entre samperistas y narcoterroristas, va a llevarnos a la paz? El chiste se cuenta solo.

Diálogos de paz | Copolitica
Por Rodrigo Gallo
Nos han asesinado, nos han secuestrado, nos han mutilado por décadas, y ¿pretenden hacernos creer, que pueden traernos la paz desde su participación en política? ¡Santa Virgen de Manare!


“Oídos que tal oíd, corazón coged y guardad”. Precisamente, este fin de semana que pasó, escuché por primera vez en mi vida este aforismo, que me está siendo de perfecta utilidad, a la hora de reflexionar sobre los discursos que, a favor de “la paz”, siguen corriendo a lo largo y ancho de la nación, muy sincronizados, y si queremos ser más suspicaces, muy de libreto. No hacen falta cuatro dedos de frente, para que haciendo caso del dicho citado, guardemos en el corazón esos discursos, y reflexionando sobre ellos, nos demos cuenta, por donde es que va el agua al molino.

El criminal, alias “Pablo Catatumbo”, en una declaración recogida por la Revista Semana, califica como un error, haber mantenido la práctica del secuestro –retenciones económicas dice insultantemente- , por los altos costos políticos que para su organización ha significado. Oídos que tal oíd, corazón coged y guardad. Para este desalmado terrorista, no importa el dolor que esa abominable practica, ha traído a miles de familias, a las que su grupo de narcotraficantes les ha secuestrado, y en muchos casos, posteriormente asesinado, a uno o más de sus integrantes. Para este descarado narcotraficante, lo único que importa, es que esa práctica, trajo costos políticos a su organización. Palabras más, palabras menos, para las farc, los ciudadanos colombianos somos simples fichas, a las que se les puede sacar un rédito. Nos han asesinado, nos han secuestrado, nos han mutilado por décadas, y ¿pretenden hacernos creer, que pueden traernos la paz desde su participación en política? ¡Santa Virgen de Manare! 

El Presidente Juan Manuel Santos, continúa estigmatizando a quienes criticamos pacíficamente, su proceso de paz, y desde una tarima en Santa Marta, hace un llamado a la sociedad colombiana, para que no se deje, según sus palabras, engañar por los enemigos de la paz, y apoye su enrevesada mesa. Ante unas elevadísimas cifras de desaprobación de tal embeleco, el señor Santos pretende convencer a toda una sociedad, con una divertidísima y pueril arenga: “¿Quieren la paz?” Hombre señor Presidente, eso, como lo dijo un respetado tuitero, es como preguntar ¿Quieren a la mamá? Ante la evidente falta de soporte y argumentación veraz, ha tomado Santos, el camino de la polarización del país. Pretende dividirnos entre amigos y enemigos de la paz. Y se equivoca, como en casi todo, de cabo a rabo. Este país no se divide así; el hecho que el presidente, merced a los caudales de dinero utilizado en publicidad, dádivas y mimos a su clientela, tenga un grupo de lagartos que le aplauden cuanta estupidez se le ocurre, no convierte a sus críticos en enemigos. Todos, absolutamente todos los colombianos de bien, queremos la paz. Lo que no compartimos es la manera, como este gobierno, pretende premiar a unos asesinos, firmar un papel a costa de la claudicación del Estado ante el terrorismo, y hacerlo pasar como el logro de la paz. Eso ya es un disco rayado señor Presidente. Esfuércese un poco, y cuando menos, trate de imbuirle a ese pervertido discurso, una mejor argumentación, para que no siga quedando en ridículo, cada vez que toma un micrófono. 

El tristemente célebre, Ernesto Samper Pizano, ignorando todos los mandamientos de la ética, que de seguirlos, lo harían guardar un respetuoso silencio, reprende duramente al Ministro de Defensa y en unos términos, por demás cargados de su innata mala fe, prácticamente lo conmina, o a corregir su discurso, o a callarse. No puedo saber las motivaciones del Ministro Pinzón, pero el hecho que el funcionario del gobierno, encargado precisamente, de la cartera de defensa, y quien por lo mismo y tanto, presumo, tiene un conocimiento cercano de lo que en La Habana sucede, se muestre tan escéptico, no puede dejar de ser un timbre de alarma, para quienes, lastimosamente, aun tienen alguna esperanza puesta en el proceso. Apelando al lenguaje coloquial, plasmo mi opinión en los siguientes términos: ¿Un negociado entre samperistas y narcoterroristas, va a llevarnos a la paz? El chiste se cuenta solo. 

Mi intención siempre ha sido, que los ciudadanos busquemos más allá de lo que nos quieren vender afanosamente. Mi papá decía que de eso tan bueno, no dan tanto. Al terminar estos párrafos, siento que puedo llegar a sonar repetitivo, pero ante la sistemática (para los comunistas esto es importantísimo) lluvia de publicidad pro-farc, me siento en la obligación de, como un colombiano mas, seguir firme en la denuncia. Si con estas letras, logro que al menos, otro colombiano abra los ojos y se sacuda del engaño, me daré por bien servido.

Ad: Pensémoslo así: Si en este proceso de paz, Santos, Samper, Cristo, Montealegre, Gómez Méndez, Piedad, Iván Cepeda y Lozano Guillen, están de acuerdo; ojo avizor, porque hay algo muy, muy malo, en ciernes.

¿Un negociado entre samperistas y narcoterroristas, va a llevarnos a la paz? El chiste se cuenta solo.



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