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16 de noviembre de 2013

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La respuesta de las FARC

¿Puede creerse en la seriedad y en la buena fe de una organización guerrillera?

FARC | Copolitica
Por Mario Fernando Prado

¿Puede creerse en la seriedad y en la buena fe de una organización guerrillera que mientras está en conversaciones para alcanzar la tan anhelada paz y firma documentos y da declaraciones pacifistas, está urdiendo un atentado contra el presidente Álvaro Uribe y, como para despistar, hace lo propio contra el fiscal general de la Nación?

Todo lo dicho y escrito y toda la euforia y las esperanzas de los colombianos fueron burladas por los eternos criminales que no conocen Dios ni ley distintos a sus consignas terroristas, las cuales pudo evidenciar la Policía Nacional y fueron denunciadas por el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, visiblemente descompuesto ante el oportuno descubrimiento.

No quiero ni imaginarme lo que le hubiese sucedido de no abortarse tal magnicidio. ¿Otro 9 de abril? ¿Otros héroes inmolados en manos del narcoterrorismo? ¿Otra corroboración de que se estaba negociando con los verdaderos enemigos de la paz?

Y que no vengan a decir que se trata de un invento o de alucinaciones uribistas porque el mismo Gobierno fue el que dio cuenta de este intento siquiera fallido del grupo insurgente, y menos que salgan ahora con el cuento de que los autores fueron un grupo disidente que no está de acuerdo con las conversaciones de La Habana.

De ser esto último cierto, ¿a qué estamos jugando? ¿Acaso a firmar una paz con los unos mientras que los otros —que son los mismos— van a seguir en las mismas? No demoran los guerrillo-turistas en jurar que —como siempre— son ajenos a semejantes incongruencias y que siguen en firme apostándole a una salida negociada.

No es que millones de colombianos no queramos la paz. ¡Claro que la deseamos!, y aceptamos tragarnos muchos sapos. Pero de ahí a aplaudir a que sigan esos tales diálogos en medio de masacres, destrucción e intentos de asesinar a las más altas dignidades del Estado por parte de una contraparte corrompida y mentirosa, hay un gran abismo. Paz con dignidad es lo que queremos la mayoría de los colombianos.




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