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25 de noviembre de 2013

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La paz y la reelección

Anunció Santos lo que todos sabíamos: buscará la reelección. El eje fundamental de su campaña será el proceso de paz.

Reeleccion de Santos | Copolitica
Por Rafael Nieto Loaiza
Anunció Santos lo que todos sabíamos: buscará la reelección. El eje fundamental de su campaña será el proceso de paz.

Como habíamos advertido hace más de tres años, la debilidad de la gestión del Presidente lo hipotecó a las Farc y ahora en campaña lo obliga a apostarle todo a que el anhelo de paz de los colombianos le consiga suficientes votos.

Para eso la estrategia tiene dos vectores: por un lado, no hacer públicos los acuerdos con la guerrilla. Es muchísimo más fácil de vender entre los electores una "paz" genérica, sin contenido concreto, que compromisos puntuales que puedan ser objeto de crítica y controversia. Buscar el desarrollo del campo o profundizar la democracia son, por ejemplo, ideas sobre las que nadie discrepa. En cambio que se pacte que los cabecillas de las Farc puedan hacer política y acceder a cargos públicos, que se creen circunscripciones especiales para ellos o se les asignen curules directas en el Congreso, son asuntos que generarían muy intensos debates y, por lo que muestran las encuestas, fuerte oposición en la mayoría de los electores.

Santos lo sabe y por eso lo que buscará la Casa de Nariño es que la gente "vote por la paz", sin que sepa el contenido de lo pactado y su alcance, sin que sepa por cuál "paz" vota. Por eso mismo, al Presidente le conviene que no haya acuerdos definitivos con la guerrilla antes de las elecciones, porque en ese caso tendría que mostrarlos y defenderlos. Lo mejor para él son acuerdos parciales, de contenido desconocido e incierto, con comunicados llenos de generalidades, que dan la idea de que se "avanza" y generan la expectativa de un acuerdo definitivo. Intuyo que si se conociera el contenido exacto de lo ya firmado, Santos sería derrotado.

La otra línea de la campaña será continuar con la política de descalificación de los contradictores del Presidente tildándolos como "enemigos de la paz". Como ocurre con ideas fuerza como la democracia o los derechos humanos, la paz es un valor de aceptación general entre todos. Son conceptos que se convierten en medida de valor, una especie de moneda, para evaluar el comportamiento ciudadano. Estar a favor de la democracia, de los derechos humanos o de la paz, trabajar por ella, son cualidades positivas que merecen aplauso y apoyo. Aparecer como "enemigo de la paz" supone, de entrada, un defecto, una lacra, una condición negativa y reprochable. Tachar a sus contradictores como "enemigos de la paz" significa estigmatizarlos, mancharlos, hacerlos no solo poco atractivos para los electores, sino repudiables. Y además, como he dicho, los pone en la mira de los violentos.

Así planteará Santos la campaña: él y sus camaradas serán los amigos de la paz y Óscar Iván Zuluaga y el Centro Democrático continuarán siendo estigmatizados como guerreristas y enemigos de la paz. En la inevitable segunda vuelta, es previsible que Santos haga una alianza "por la paz" con la izquierda incluyendo, no se extrañen ustedes, al Polo, los comunistas, la Unión y la Marcha Patriótica.

Ese escenario obliga a Zuluaga a ser especialmente cuidadoso. Tiene que insistir en que él, como todos los colombianos, también quiere la paz. La diferencia con Santos no está en que uno la quiera y el otro sea su enemigo, sino en que Oscar Iván no quiere unas negociaciones y acuerdos entreguistas, arrodillados frente a los violentos.

La campaña tiene que mostrar que la búsqueda de la paz no puede hacerse a cualquier costo, que esa búsqueda tiene límites. Debe resaltar que hay fronteras éticas, jurídicas y políticas que no deben traspasarse. Señalar con claridad esas fronteras será clave. Es en las diferencias entre un Presidente que está dispuesto a todo, o casi, y uno que tiene límites, donde se jugará el triunfo. Y, de paso, el futuro del país. No todo puede ser negociable porque el fin, aunque fuera la paz, no justifica los medios. Aunque en el caso de Santos, en realidad, solo sea conseguir la reelección.

El Colombiano, 24/11/2013




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