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14 de noviembre de 2013

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¿Desmovilización de la guerrilla?… ¡Jugada maestra reeleccionista!

El segundo acuerdo sobre el punto dos de la agenda, tiene eufórico al gobierno, porque ha logrado el despliegue de grandes titulares, le ha permitido colocar en el centro de discusión de la vida nacional, el proceso de paz en la habana

Narcofarc | Copolitica
Por John Diego Molina

El segundo acuerdo sobre el punto dos de la agenda, tiene eufórico al gobierno, porque ha logrado el despliegue de grandes titulares, le ha permitido colocar en el centro de discusión de la vida nacional, el proceso de paz en la habana, pretendiendo anestesiar de algún modo la gigantesca ola de inconformidad nacida de diferentes sectores, que transmiten un mensaje de desconfianza hacia el gobierno por el incumplimiento de acuerdos (así sea parcial), y silenciar un tema de gran trascendencia como es la reforma a la salud.

El pronunciamiento del director de orquesta de la habana, hizo sonar la flauta buscando armonizar sus notas cuando señala que, “el verdadero significado del acuerdo en la Habana” sobre el punto dos debe generar un “proceso de profundización de la democracia ampliando sus linderos”, ¿cuál y bajo qué condiciones especiales?.

No he podido hacer digestión a la significativa expresión el acuerdo “es nuevo impulso dirigido a recuperar el espíritu reformista”, y preguntó, ¿cuándo hemos perdido el espíritu reformista?, cuando todo lo resolvemos dando entierro de quinta a cualquier institución, a cualquier norma, decreto, para levantar sobre sus cenizas otra institución u otra norma, en lo que son muy diligentes nuestros legisladores como fichas fenomenales del gobierno; si es por espíritu reformista no tenemos nada de qué preocuparnos.

Me sigo sorprendiendo cuando dice que se debe “ampliar, modernizar y robustecer nuestra democracia para hacerla más fuerte, más participativa, más pluralista y transparente” y no me aguanto más, me levanto con rabia y busco el discurso del presidente Gaviria al clausurar las sesiones de la asamblea Nacional Constituyente (Bogotá 4 de Julio de 1991), y digo porque no lo coloca siquiera entre comillas, porque en esa excelente pieza se expresa “lucha para construir una patria abierta a la participación, que no excluya a nadie ,que ofrezca a todos un lugar bajo el sol de Colombia, que cobije por igual a pobres y ricos a fuertes y débiles”, y me pregunto ¿para semejante conclusión se demoraron tanto tiempo?, no falto sino la lapidaria expresión del Insigne López Pumarejo “la liquidación amistosa del pasado, cancelación cordial de peso abrumador de rencores y prejuicios”.

Esta “nueva democracia” como lo decía el presidente Gaviria, toma en serio el pensamiento de los otros…. Con plena conciencia de que la verdad surge en el debate y la controversia.., “cansados de que alguien desde arriba les ordene la vida”, porque la constitución del 91 no nació de pocas plumas sino de un gran debate democrático en el que participó todo el país, en la propuesta del plebiscito de 1988…..la constitución de 1991 no es de nadie en particular, por eso como pocas en la historia es de todos para todos, todavía tengo “erizada la piel”, cuando estas democráticas expresiones entran en mi sangre y recorren todo el cuerpo, y me pregunto de nuevo ¿qué pasó con nuestra constitución?, el pensamiento de avanzada de esa nueva democracia, y hoy encontramos que debemos refundarla, colocarle otra marca y otro sello, el de dos equipos, uno del gobierno y otro de las farc que de espaldas a la gente discuten, y toman decisiones sin que conozcamos como se manejó la contienda y bajo qué condiciones, soportada en la lánguida esperanza de que en las urnas digamos escuetamente si queremos o no la paz.

Que los tres capítulos que por solo “pedagogía” agregaría política, abarca en primer lugar garantías, que permitiría hacer realidad y en esto estamos de acuerdo con el sueño del estatuto de la oposición, que por lo menos serviría para moderar el lenguaje del presidente cuando los llama “pajarracos”, cuando no están de acuerdo con lo que ha dado en calificar como excelentes resultados; lo que sí parece novedoso y más bien cautivador es la “irrupción de los movimientos sociales” que deben estar emocionados por semejante alternativa, la dignificación de la política, es un buen estereotipo cuyo comentario es amanecerá y veremos, y la seguridad de los diferentes actores, pareciera ser un excelente caramelo para demostrar que está a la puerta de la esquina producto de estos acuerdos, condimentados con el respeto al opositor a las ideas ajenas, y a nuestro contradictores, lo que nos hace pensar que nos quieren meter chucha por guagua.

El capítulo de la participación como siempre hay que hacerle una exhaustiva revisión, para que deje de ser simple ”retorica” y se convierta en protagonista de primer orden, por la presentación de grandes proyectos de política pública, que unido a las veedurías viene siendo letanía desde hace mucho tiempo.

El tercer capítulo los cambios en el sistema político, me hace sonrojar cuando habla del enorme espacio de los partidos políticos, y de las innegables fallas del sistema electoral para cuyo efecto se nombraría una comisión de alto nivel, como si las anteriores hubiesen tenido bajo perfil, y los proyectos existentes fueran de poca monta y para rematar, las circunscripciones territoriales de paz permitirán a las Farc jugar con muchas razones sociales (empresariales, políticas) disfrazadas, que vienen impulsando desde hace mucho tiempo.

Finalmente la especulación de desmovilización de la guerrilla es jugada maestra del presidente en su camino a la reelección.




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