Top Ad 728x90

6 de septiembre de 2013

,

Qué dirá Samper, la columna de Santos sobre el gobierno de Samper

Nuestro Presidente no podrá mostrar mayores logros en esta materia. Por el contrario, durante su gestión más bien se ha retrocedido: JMSantos

Juan Manuel Santods y Samper Copolitica
19 de enero de 1996

El presidente Samper es uno de los invitados este año a la reunión de Davos (Suiza) que organiza todos los años el Foro Económico Mundial. Es una magnífica oportunidad para relacionarse con lo más connotado de la dirigencia política, empresarial y académica del mundo. También es una gran ocasión para que los jefes de Estado presenten sus países ante los grandes inversionistas internacionales. Y si queda tiempo, es uno de los mejores y más bellos sitios para practicar los deportes de invierno.

Al presidente Samper le corresponderá participar en un panel sobre la integración latinoamericana al lado del presidente Menen y el presidente Fujimori. Es una lástima que mientras sus colegas van con las manos llenas de buenos resultados, nuestro Presidente no podrá mostrar mayores logros en esta materia. Por el contrario, durante su gestión más bien se ha retrocedido.

Precisamente hace dos años, en esa misma cumbre internacional, Colombia y Venezuela fueron presentados por los organizadores del foro como los dos países más exitosos en materia de integración. El panorama hoy es bien diferente.

Menem va a mostrar un Mercosur consolidado y pujante, con un mercado ampliado que representa el 70 por ciento de la producción latinoamericana. Perú ha logrado impresionantes resultados económicos y hasta ahora ha optado por integrarse al resto del Continente a través de acuerdos bilaterales, muy al estilo chileno. Todos han ofrecido reglas de juego estables y señales claras. Por eso han logrado captar el interés de los inversionistas.

Este Gobierno no ha tenido política de integración. Lo único que ha hecho es dar señales contradictorias y cambiar de rumbo de acuerdo con la coyuntura.

No deja de ser un tanto irónico que Colombia haya pedido ser anfitrión de la cumbre ministerial de marzo que se reunirá en Cartagena para discutir el Tratado de Libre Comercio Hemisférico, cuando el presidente Samper había dicho al comienzo de su mandato que no quería oír hablar del Nafta ni de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. Prefería mirar hacia el Mercosur.

Pero el Mercosur prefirió mirar hacia Europa. A finales del año pasado se reunieron en Bogotá los viceministros de todo el Continente encargados de preparar la cumbre de Cartagena. Los países del Mercosur no solo no asistieron, sino que en esos días firmaron un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Será por eso que esta semana el Gobierno se volvió a entusiasmar con el Nafta? A estas alturas nadie sabe qué va a pasar en Cartagena. Y la responsabilidad es de Colombia, como país anfitrión. Lo único bien planeado es la reunión del sector privado que con inteligencia ha organizado el ex ministro Jorge Ramírez Ocampo.

No hay una política coherente, porque cada ministerio tira para su lado. El Ministerio de Comercio Exterior, que debería llevar la batuta porque para eso fue creado, prácticamente desapareció del escenario. Es triste reconocerlo.

La voz cantante con Venezuela en materia comercial, para no ir más lejos, la ha llevado el ministro Marín. Pero como su ministerio tiene intereses muy específicos, se han descuidado otros aspectos de nuestras relaciones comerciales con ese país que pueden dar al traste con la integración.

Me perdonará mi amigo el ex ministro de Agricultura Gustavo Castro Guerrero que cometa esta infidencia, pero me dio mucho dolor que me llamara hace unos meses a preguntarme cómo debería tratar cierto problema con Venezuela porque no encontraba interlocutor en el resto del Gobierno. Nadie le daba razón de nada.

Esa falta de coherencia y de política ha permitido que se genere una situación bien preocupante. Con Venezuela se estableció como premisa sagrada que la integración entre los dos países tenía que respetarse por encima de cualquier otro acuerdo. Por eso fue tan difícil la negociación del G-3: teníamos que ponernos de acuerdo con Venezuela antes de hacerle cualquier concesión a México. Y había un compromiso expreso de Venezuela de eliminar las preferencias existentes a terceros y no dar preferencias nuevas sin un mutuo consentimiento.

Pues bien, no solo no han eliminado esas preferencias existentes a terceros (y ese es uno de los problemas con el comercio agropecuario porque nos invaden con productos importados sin aranceles de otros países) sino que ahora están negociando bilateralmente con el Mercosur. Si esa negociación prospera, perderemos todo nuestro margen de preferencia en el mercado venezolano. Y las autoridades colombianas no han dicho ni mu.

Pueda ser que el nuevo Mincomex, que ha dado amplias muestras de ser una persona ecuánime, capaz y eficiente, se ponga las pilas. Y si me permite unos consejos: 

1) recobre los fueros de su ministerio, así le toque enfrentarse a sus colegas; 

2) No deje que Serpa le imponga sus colaboradores; 

3) no permita por ningún motivo que Venezuela negocie bilateralmente con Mercosur. Y, 

4) si el Presidente no lo respalda en estos tres puntos, mejor devuélvase a Harvard porque de allá por lo menos no saldrá quemado.

De manera que el Presidente muy a nuestro pesar no podrá mostrar muchos resultados en Davos. Pero puede aprovechar para comprarle al glotón de D Artagnan un delicioso fondue de queso, que los venden a veinte metros de donde se va a hospedar.




Publicación eltiempo.com

Top Ad 728x90