Top Ad 728x90

10 de agosto de 2013

,

Sobre las listas del CD: Prestigio vs clientelismo

Las listas al congreso de Uribe han generado mucha expectativa; para unos, develará la capacidad política del exmandatario.

Las listas al congreso de Uribe han generado mucha expectativa; para unos, develará la capacidad política del exmandatario. Para otros, entre los que me ubico, es una oportunidad histórica. Uribe transformó el país como Presidente; las cifras lo demuestran. Si eso no fuera creíble, es evidente en la realidad concreta del país: pasamos de ser un país no viable, a un promisorio mercado emergente. Así también lo demuestra el ánimo de los ciudadanos; antes todos buscaban irse, hoy son orgullosos colombianos. Hay inversión extranjera, y salimos del ostracismo en el que nos tenían en el exterior.

Si bien el gobierno de Uribe tuvo muchos éxitos, este es un país que aún le falta mucho. El acierto más importante de Uribe fue haber descubierto la efectividad de una ruta: políticas capaces de producir resultados. Pese a que ganamos las elecciones, quedamos sin representación política y ahora el país naufraga por aguas turbulentas que se acercan a abismos. Por eso, ahora es imperioso para el uribismo recuperar espacios políticos, recobrar el rumbo y avanzar en temas fundamentales para la consolidación de la democracia y el avance del bienestar general.

Uribe nos quedó debiendo la reforma a la política. De un tiempo para acá, la función pública se ha convertido en un mecanismo de enriquecimiento individual, un burdo proceso de compra de votos, de cuotas de puestos, de asignación de contratos. Hay, como en todo, honrosas excepciones; pero en general es lamentable.

Tiene el ex presidente un prestigio suficiente para elegir –sin mediación de las maquinarias– congresistas decentes y comprometidos con el bienestar nacional. Guerreros de las ideas, respetuosos de los límites morales y sobretodo verdaderos servidores públicos. Hay, sin embargo, algunos politiqueros rondando al expresidente. Hábilmente le ofrecen más y más votos; se muestran generosos en aportar al proyecto. Hacen fila para abrazarlo, expresarle su admiración y respaldo. Pero no hay tal.

Esos politiqueros que ya han dañado otros partidos con sus escándalos de corrupción, no le hacen falta al Centro Democrático. El triunfo de Uribe no depende del número de congresistas que elija, sino de la calidad que tengan aquellos que lleguen al poder. Ya el uribismo probó lo que es tener políticos sin convicciones, hambrientos de mermelada. Lo que necesitamos es un escuadrón invencible: fuerte, recio, decidido.

El clientelismo y la politiquería son una infección dentro de la democracia. No es fácil curarla, porque se ha vuelto resistente y agresiva. La elección del Congreso será un experimento político interesante: el prestigio contra la mermelada. Cada colombiano evaluará cómo o por qué vota. Tengo la impresión de que los colombianos estamos listos para el voto de opinión en el Congreso; eso piensan también muchos politiqueros, hoy buscando espacios junto al expresidente.

Esta elección puede ser el inició de una trasformación más profunda. La mayoría de los colombianos aprueban las ideas políticas de Uribe; sin embargo esas mayorías han quedado silenciadas por políticos que no tenían compromiso con sus electores. El resultado de no tener representación política es evidente; el país dio un giro radical. Si las mayorías no respaldan este cambio de ruta, si están inconformes, tendrán que manifestarse en las urnas, y hacerlo de manera contundente para elegir políticos capaces de defender ideas y no puestos.

El País, 28/07/2013

Top Ad 728x90