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27 de abril de 2013

Realismo Mágico


Constantemente encontramos en los titulares la noticia de que los diálogos de paz desarrollados en Cuba irán a receso y que todo anda de maravilla, casi que con una confianza  firme y certera, que a la verdad es una esperanza fugaz y grotesca que sólo busca hacer efecto en la ciudadanía reflejando tal y lo que es el realismo mágico que se define como una preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal como algo cotidiano y común.

¿Acaso no intenta este gobierno mostrar que el proceso de paz no lleva a la impunidad? Los crímenes atroces cometidos y ordenados por la banda terrorista FARC, que hoy fungen como intelectuales y oprimidos de izquierda, quedarán en la figura de la cesación penal así como la extinción de la responsabilidad penal, siendo una garantía para los grupos terroristas legitimados y no legitimados dentro de la falacia del conflicto interno armado en Colombia y paralelamente una grave afrenta contra las victimas en Colombia que son la mayoría de los colombianos. ¡Que grave! Cuando los victimarios y terroristas son quienes a la vez buscan ostentar el título de victimas pero mayor aun cuando el propio Estado representado por el presidente Juan Manuel Santos pide que los colombianos les crean y apoyen esa hoja de ruta.

El realismo mágico que busca imponerse es ese que busca crear un
falso avance de la paz mientras en la compleja realidad los asesinatos, masacres y extorsiones en Colombia se han incrementado; no sorprende al fiscal general de la Nación las denuncias de la población donde se refleja la avanzada terrorista en poblaciones donde la Seguridad democrática del gobierno Uribe había desterrado el terrorismo, han vuelto los “impuestos de guerra” del terrorismo a las familias revestidos por el realismo mágico como “impuestos de paz”, pero aún así se sigue vendiendo la idea de que la culpa de la no existencia de la paz en Colombia es por los mismos colombianos que no quieren perdonar, que no quieren concederle al terrorismo curules e impunidad con retroactividad y ultractividad más no de aquellos que nunca han considerado la idea de abandonar el terrorismo para fortalecer un cartel de la droga y contar la verdad, reparar a las víctimas y someterse a la justicia.

Ese es el realismo mágico que no se debe imponer en Colombia donde existen victimas de primera y segunda categoría, en donde la muerte de un policía no es algo más que una causa del conflicto, ¡Que no se imponga ese realismo! Que lo que haya en Colombia sea el espíritu de la constitución de 1991 donde la dignidad humana es el factor fundamental como Estado social de derecho, firme contra el terrorismo y bondadoso con la  comunidad.



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