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13 de junio de 2012

¿Para tener paz debe existir impunidad?


Hace poco un senador de la república afirmó y abro comillas: "Para tener paz debe existir impunidad". Dicha expresión debe ponernos a reflexionar, analizar y hacer un alto en el camino, puesto que surge el interrogante, ¿Impunidad a cambio de paz? y para un país como Colombia donde los años de paz han sido escasos, y hoy por hoy una persona menor de sesenta años (60) no ha vivido ni un sólo día de estos años de paz, podríamos llegar a responder movidos por el sensacionalismo de la frase: ¡Sí, aceptemos paz a cambio de impunidad!, pero esta respuesta está lejos de lo que realmente se lograría con la impunidad.

La impunidad genera más guerra y más dolor en los pueblos, ¿Qué sería de una Ruanda donde sus victimarios no hubiesen tenido alguna retribución por sus delitos cometidos en el conocido genocidio de Ruanda en la década de los 90's? Y la frase al principio del párrafo no se da por capricho, a nivel internacional se ha visto las consecuencias de la impunidad y de la debilidad del estado y la justicia para retribuir a los agresores de aquel contrato social, pero antes de mirar experiencias a nivel mundial el enfoque en Colombia es fundamental.

Las FARC han conocido doce presidentes de la República, de los cuales desde las épocas del presidente Turbay, Betancur, Gaviria, Samper, Pastrana se buscó la "paz" con este grupos al margen de la ley, pero no  se logró, y no se logró por la debilidad del estado de combatir a este grupo militarmente y de impartir justicia porque su propuesta de paz les generaba impunidad a estos terroristas; El grupo terrorista frente a un estado débil, una legitimidad a un supuesto conflicto armado y la no retribución a sus delitos, avivaron más el objetivo de las FARC tomarse el poder por la vía de las masacres, tomas sangrientas, minas antipersonal y atentados, al punto tal de en épocas de Ernesto Samper tener ocho frentes de las FARC rodeando a Bogotá.

 ¿Sirvió la voluntad de paz e impunidad de los pasados gobiernos? ¡No!, estos espacios de diálogos con las FARC y otros grupos terroristas sólo usaron estos espacios para fortalecerse militarmente y como organización con vocación de poder, es decir, de mañana con discursos de Comunismo social y de noche masacrando a la sociedad. La "Tapa" de estos espacios que en poco se diferencian a la propuesta de paz y marco jurídico para la paz propuestos por gobierno y congreso nacional, fue el Caguán con Andrés Pastrana, donde se dejó ver una vez más que el terrorismo no busca la paz sino espacios para el fortalecimiento además de ser uno de los más grandes carteles de la droga que más que buscar un status social busca un estatus narcotraficante, todos conocemos muy bien la propuesta de Pastrana para la paz, pero fracasó porque tenía el mismo ánimo que gobiernos pasados y paradójicamente el gobierno presente.

Algunos ingenua o malintencionadamente afirmarían que a la paz hay que apostarle todo e intentar cuantas veces sean necesarias, pero surge otra pregunta ¿Apostarle a qué? El marco jurídico para la paz apuesta a la impunidad dónde sólo los delitos "más graves" son los que serán revisados, donde los jefes de la banda terrorista podrán encabezar las listas del senado y hasta la lista para la presidencia -Le preguntaron a Piedad Córdoba que si estaba lista para ver a Timochenko de senador y sin reproche afirmó que sí- ¿Que nos representen delincuentes? Esa formula fracasada no es la única hay otra formula y no ha fracasado sino que ha dado grandes pasos en pro de la libertad y la democracia.

La otra formula es esa formula que nace de ese triangulo de la seguridad como un medio y no un fin, de la estabilidad y libertad económica también como un medio para obtener la cohesión social. Es decir los procesos de paz deben estar acompañados de Verdad, Justicia y Reparación; Verdad para que todas las victimas sean reconocidas como victimas y  se pueda dar paso a una justicia, que castigue y no premie al delito y acompañe en pro de las victimas y no de los victimarios, por último reparación que incluye reparación económica y entre otros pero sin olvidar que la mejor reparación es la no repetición de estos atroces actos. Con este proceso se garantiza la impunidad y un largo trecho para la paz, un gran ejemplo de este proceso fue el proceso de desmovilización de 52mil personas al margen de la ley entre Autodefensas, FARC, ELN y EPL.

Colombia debe buscar el camino de la paz pero no de esa falsa paz que nace de amnistías e impunidades sino de esa paz a partir de Justicia, seguridad, prevención y retribución del delito. Darle espacio de nuevo a la impunidad a diálogos donde los derrotados son los colombianos es re-editar la historia fallida de Colombia donde antes que ser un país éramos un estado fallido.

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